Dos coches-bomba explotaron durante una reunión de musulmanes sunitas

Pakistán: atentado deja 41 muertos

Las explosiones tuvieron como blanco en la madrugada una reunión de unos mil sunitas que pasaron la noche en el lugar para conmemorar el primer aniversario del asesinato de un líder extremista, Azam Tariq, muerto a balazos cerca de Islamabad el 6 de octubre de 2003.

«El balance es de al menos 40 muertos» y numerosas personas están en estado crítico, indicó a la AFP Imran Rafiq, médico jefe del hospital Nishtar de Multan, la gran ciudad del sur de la provincia de Penjab, 400 km al sur de Islamabad.

Otra persona murió más tarde en un hospital, lo que aumentó a 41 la cifra de fallecidos, dijo el oficial de policía Mohammad Nazakat.

Nadie se atribuyó la autoría del ataque pero líderes sunitas acusaron de inmediato a los chiítas.

«Este ataque fue de los chiítas», dijo a la AFP el líder sunita Muhammad Ahmed Ludhianvi.

El líder chiíta Allama Syed Taqi Naqvi negó cualquier responsabilidad de los suyos. «Es un acto terrorista. Ningún chiíta está involucrado. Los que murieron eran nuestros hermanos porque eran musulmanes», dijo.

El gobierno paquistaní pidió a las autoridades provinciales que prohíban hasta nueva orden las procesiones y reuniones religiosas, salvo las oraciones en las mezquitas, dijo el ministro del Interior, Aftab Sherpao.

En momentos en que los militantes comenzaban a dispersarse después de una noche de recogimiento, las explosiones –por lo menos una de las cuales de un coche bomba– provocaron el caos y la cólera en el centro de Multan.

«Sin duda la bomba había sido colocada en un coche y al terminar la manifestación fue activada a distancia o por un mecanismo de tiempo», indicó a la AFP el jefe del distrito de policía, Sikandar Hayat.

Las fuerzas de seguridad se esforzaban para restablecer el orden, temiendo desbordes y venganzas de parte de los sunitas, sobre todo el viernes, día de la gran oración semanal musulmana.

Más de un millar de militantes sunitas estaban reunidos desde el miércoles en la noche en la plaza Rasheedabad, en el centro de Multan, para rendir homenaje a Azam Tariq, fundador del grupo extremista sunita ilegal Sipah-e-Sahaba Pakistan, señalado como responsable de la muerte de varias decenas de chiítas.

Su asesinato, en un peaje de autopista por un grupo de varios hombres armados fue atribuido por las autoridades a extremistas chiítas.

Este nuevo acto de violencia interconfesional se produce sólo cinco días después de un atentado suicida cometido contra una mezquita chiíta en Sialkot (este de Pakistán), que dejó más de 30 muertos.

Los actos de violencia entre extremistas sunitas y chiítas han provocado más de 4.000 muertos desde comienzos de los años 1980.

Recientemente, las autoridades paquistaníes estimaron que la organización extremista sunita Al Qaeda de Osama bin Laden atizó las tensiones entre chiítas (15% de la población) y sunitas (80% ) en Pakistán para desestabilizar el país. *

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