Justificaciones de Bush para ir a la guerra se desmoronan
En apenas tres días, Bush debió enfrentar un cúmulo de declaraciones e informes cuestionando la existencia de lazos entre el régimen de Saddam Hussein y la red terrorista Al Qaeda, poniendo de relieve la fragilidad de los argumentos sobre el armamento iraquí o fustigando la falta de tropas desplegadas en ese país.
El informe de un millar de páginas del jefe de inspectores estadounidenses en Irak, Charles Duelfer, publicado el miércoles, confirma la ausencia de stocks de armas bacteriológicas, químicas o nucleares en Irak antes de la invasión.
El documento afirma que Bagdad renunció a sus armas de destrucción masiva desde 1991, y no tenía ni siquiera un programa de ADM cuando fue invadido en marzo de 2003, lejos del peligro inminente descripto por la administración Bush el año pasado.
Duelfer estimó sin embargo que Saddam Hussein mantenía sus «ambiciones» y que hubiera podido reanudar sus programas de ADM en caso de que se hubieran levantado las sanciones internacionales.
«El informe refuerza las indicaciones de que el presidente partió a la guerra en base a información defectuosa, sin tener en cuenta la debilidad de los datos que recibía», afirmó Rose Gottemoeller, especialista en el caso de la Fundación Carnegie de Washington.
«El documento no constituye realmente una sorpresa porque confirma lo que señalaron investigaciones precedentes. Pero aparece en un momento político interesante, a un mes de la elección presidencial, y cuando se ven aparecer problemas en el campo gubernamental», estimó por su parte Charles Ferguson, del instituto independiente Council on Foreign Relations (CFR).
Además del informe Duelfer, las sorpresas desagradables se multiplicaron para la administración Bush desde el comienzo de la semana:
– Declaraciones del ex administrador estadounidense en Irak, Paul Bremer, atribuyendo «la atmósfera de anarquía» reinante en Irak al bajo número de tropas desplegadas desde un principio.
– Declaraciones -trabajosamente rectificadas luego- del secretario de Defensa Donald Rumsfeld afirmando no tener «evidencias fuertes y claras» de los lazos atribuidos al régimen de Saddam Hussein con la red Al Qaeda, en contradicción con el discurso reiterado por la Casa Blanca.
– Un informe de la CIA poniendo en duda la existencia de nexos entre el régimen iraquí y el jordano Abu Mussab al-Zarqaui, ligado a Al Qaeda y considerado hoy como el «enemigo número uno» de Washington en Irak.
Estos hechos no facilitan la tarea a Bush, que lucha cabeza a cabeza con el candidato demócrata John Kerry en la carrera presidencial del 2 de noviembre, pero que logra mantener una leve ventaja en lo que se refiere a su manejo de la situación en Irak y la lucha antiterrorista.
El servicio de prensa de la campaña de Kerry no se privó este miércoles de difundir un comunicado subrayando que Bush «trata desesperadamente de contener una ola de malas noticias» sobre Irak.
La administración Bush por su parte, a la espera de que la situación se calme, repite sin descanso su credo: la guerra contra Irak estaba justificada, que el mundo es hoy más seguro con Saddam Hussein en prisión y que éste realmente tenía lazos con Al Qaeda.
Incluso este miércoles Bush reiteró que existía un «riesgo real» de que el ex dictador iraquí «diera armas de destrucción masiva» a «redes terroristas». *
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