El origen musulmán del país crea polémica dentro del bloque europeo

UE impuso duras condiciones para negociar el ingreso de Turquía

«Se trata de un sí condicional», con «condiciones específicas sobre la manera de llevar a cabo la negociación», anunció el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, al presentar esta decisión ante el Parlamento Europeo, tras lo cual deberán pronunciarse definitivamente los líderes de los 25 países de la UE el 17 de diciembre.

La primera de las condiciones es que por el hecho de comenzar las tratativas, «no se puede garantizar de antemano» la adhesión de Turquía, estima el ejecutivo en su recomendación, ya que esta nueva ampliación de la UE supone «riesgos», según Prodi.

Además, «cualquier interrupción del proceso» de reformas turco «podrá llevar a una suspensión inmediata de la negociación».

La Comisión Europea estima «positivo» el proceso de reformas que llevó a cabo el país en los últimos años en el plano legislativo y de derechos humanos, pero estima que «aún queda mucho por hacer».

Bruselas cree que la entrada de Turquía es «positiva para la UE» y que las particulares características de este país, como la «capacidad demográfica, la situación estratégica, la capacidad económica y militar», son «potenciales, pero que exigen precaución» para no degradar el espíritu de la Unión.

Por eso, otra medida de seguridad será que al comenzar a negociar algunos capítulos, Turquía deberá adoptar previamente las normas europeas.

Debido al gran tamaño de Turquía, que con 70 millones de habitantes se convertiría en el segundo país de la UE por detrás de Alemania, la UE deberá destinarle una gran parte de su presupuesto.

Por esta razón su entrada implicará «largos períodos de transición» en terrenos como la transferencia de fondos al sector agrícola, de gran importancia en Turquía, y la libre circulación de trabajadores turcos en todo el territorio de la UE.

Bruselas, que confirma que las tratativas «durarán al menos 10 años», invitó a Ankara a «continuar las reformas y avanzar en el proceso de adhesión», lo que «tendrá progresos pero también tensiones de inevitable dificultad», según Prodi.

El presidente transmitió a los turcos un mensaje de confianza e hizo un llamamiento a la opinión pública europea a «no temer la integración de Turquía» porque supone «ventajas» y entra en el proyecto europeo de extender la paz y la cooperación.

El comisario europeo encargado de la Ampliación, el alemán Gunter Verheugen, justificó las duras condiciones impuestas a Turquía por los recelos que levanta en la opinión pública, que a su juicio no se podían ignorar.

En Ankara, el canciller turco Abdullah Gul calificó este decisión de «paso histórico para la UE y para Turquía», aunque en un diario italiano advirtió que «Turquía no puede ser insultada» con las condiciones que prevé la UE, que su gobierno no aceptará.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, declaró que espera «los mismos criterios y métodos» que otros países candidatos y que las tratativas empiecen «durante la primera mitad de 2005″ y terminen «en un plazo razonable».

Asimismo tachó de «injusta» la propuesta francesa de llevar a referéndum la adhesión de su país, algo nunca hecho hasta ahora.

La Comisión Europea también anunció oficialmente ayer miércoles que Bulgaria y Rumania, candidatos a la UE, podrán entrar el 1 de enero de 2007, y que Croacia comenzará las negociaciones para su adhesión «a principios del año que viene». *

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