El informe de los inspectores estadounidenses y británicos fue contundente

Hussein no tenía armas de destrucción masiva

En un nuevo duro golpe al gobierno del presidente estadounidense, George W. Bush, el informe de un millar de páginas redactado por Charles Duelfer fue divulgado ayer miércoles, luego de la audiencia del jefe de los inspectores estadounidenses de desarme para Irak ante miembros del Congreso en Washington.

Duelfer, jefe de inspectores estadounidenses en Irak, declaró que no había «stocks militarmente significativos de armas de destrucción masiva (ADM) ocultos en Irak».

Duelfer presentó a la comisión de fuerzas armadas del Senado, el informe del grupo de investigación en Irak (ISG, por sus siglas en inglés), en el cual afirma que Bagdad había renunciado a sus planes de fabricar armas de destrucción masiva en 1991 y que no tenía montado ningún plan de armas químicas, biológicas o nucleares en el momento de la invasión estadounidense en 2003. «Varias preguntas sobre la capacidad e intenciones iraquíes en materia de ADM siguen sin respuesta», declaró sin embargo Duelfer al congreso.

La presencia de ADM fue la principal justificación dada por el gobierno de George W. Bush para lanzar la guerra en Irak.

Según Duelfer, un reputado experto sobre cuestiones de armas que trabajó para la ONU, el programa de fabricación de armas iraquí estaba asimismo menos avanzado en 2003, cuando comenzó la guerra, que cuando abandonó Irak con los otros inspectores de la ONU.

La capacidad nuclear de Irak, lejos de ser reconstruida como dijo Washington con insistencia previo a la invasión del país, «se degradaba en lugar de mantenerse» y se habrían necesitado varios años de trabajo para levantarla, dijo un alto funcionario estadounidense que pidió el anonimato.

El ex presidente iraquí Saddam Hussein deseaba conservar «el capital intelectual» adquirido en los años del desarrollo de las ADM, pero estaba más preocupado por el levantamiento de las sanciones contra su país, lo que necesariamente implicaba el abandono de cualquier programa, afirma el informe. «A fines de 1991, los iraquíes se habían desembarazado de casi todas sus armas», indicó el funcionario, durante una conferencia de prensa antes de la presentación de Duelfer ante el congreso.

Saddam Hussein creía necesario producir armamento potente hasta que en 1996, tras la deserción de su yerno Hussein Kamal, los inspectores en desarme de la ONU descubrieron un programa de armas biológicas.

Las conclusiones del informe se basan en el análisis de documentos y de numerosas entrevistas con funcionarios iraquíes y con el propio Saddam Hussein, tras su arresto en diciembre de 2003, informó la fuente.

«No fue locuaz sobre las actividades de ADM, pero nos explicó su manera de percibir las amenazas», indicó.

«Tenemos elementos muy reveladores sobre la forma como habría estudiado utilizar las ADM y es interesante ver hasta qué punto le preocupaba la amenaza iraní», agregó.

Saddam Hussein y otros funcionarios iraquíes estaban convencidos que las armas químicas les permitieron evitar una derrota en la guerra con Irán (1982-1988) y que incluso habían evitado que los estadounidenses tomaran Bagdad en 1991, según la fuente.

El miércoles, durante un discurso pronunciado en Wilkes-Barre (Pensilvania, este), Bush repitió que «había un riesgo real de que Saddam Hussein diera armas de destrucción masiva, elementos (para fabricarlas) o informaciones a redes terroristas. En el mundo posterior al 11 de setiembre, era un riesgo que no podíamos correr».

Según Duelfer, no hay duda de que Hussein habría tratado de desarrollar un programa de ADM si hubiera podido burlar las sanciones de Naciones Unidas.

El departamento de Estado reafirmó de todos modos que el ex líder iraquí era una «amenaza intolerable» para Estados Unidos y el mundo. *

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