Adiós al ex diputado comunista Floreal Gorini

Casi a los 82 años, imprevistamente se fue Floreal Gorini, uno de los tres diputados nacionales que en alianzas con otros partidos pudo colocar el comunismo en la historia parlamentaria argentina.

Pero se lo recordará por mucho tiempo como uno de los constructores del movimiento cooperativo y como un luchador de las causas populares.

La historia del movimiento sindical lo tendrá para siempre como protagonista de la huelga de los bancarios de 1958, durante el gobierno de Arturo Frondizi, una de las más prolongadas y castigadas. De allí Gorini, un dirigente relevante del Partido Comunista, aplicó todos sus bríos en darle cauce al cooperativismo de crédito, las míticas cajas de crédito que auxiliaban a la pequeña burguesía y que por el tesón de sus líderes, entre los que el extinto se destacó, se convirtió en un movimiento de masas que rápidamente llamó la atención del gran capital concentrado y los gobiernos militares que le respondían.

Para vencer la represión, el movimiento cooperativo desplegó un formidable movimiento de solidaridad que tuvo en Gorini un animados clave.

En ese cauce para masas urbanas y agrarias no proletarias, el movimiento de crédito debió adaptarse a las circunstancias legales sin perder en lo esencial su misión. Y en ese camino Gorini fue pieza clave para la creación del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC), un instrumento de análisis de la economía que sirviera de guía a la banca cooperativa una de cuyas derivaciones es el banco Credicop, hoy por hoy, unas de las instituciones financieras de mayor raigambre en la sociedad.

En 1998, Gorini puso en marcha el Centro Cultural de la Cooperación que en poco tiempo se transformó en un referente de la cultura y la reflexión política, como herramientas que ayuden a orientarse al movimiento cooperativo.

Desde su banca, Gorini fue un gran impulsor para derogar las leyes de la impunidad para los violadores de los derechos humanos, que finalmente tuvieron concreción ya con él fuera del Parlamento.

Miembro del Comité Central del Partido Comunista tuvo que enfrentar la campaña de la derecha que vinculaba al movimiento cooperativo con la financiación partidaria, una intriga que la historia superó, pero que en su momento fue instrumento macartista.

Desde ese sitial partidario fue el organizador económico-financiero y logístico de dos diarios de masas, «La Calle», en 1974, clausurado por el gobierno de Isabel Perón, López Rega y «Sur», que se editó entre abril de 1989 y fines de 1990, sin poder resistir su crisis financiera.

Más allá de diferencias que tuvo con quien esto escribe, que fue el traductor periodístico de ambas iniciativas, ellas corresponden a las pasiones políticas y no empañan mi homenaje a una trayectoria de lucha que tardará en ser olvidada. *

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