Operación contra los rebeldes en Samarra deja 110 muertos

El ejército norteamericano y las fuerzas iraquíes lanzaron ayer viernes una operación de envergadura para recuperar el control en la ciudad rebelde sunita de Samarra, al norte de Bagdad, en la que murieron 110 personas, según la coalición.

En la capital, las familias desconsoladas de los 34 niños muertos el jueves en un doble atentado suicida con coches bombas enterraron a las víctimas.

Unos 2.500 soldados norteamericanos y 1.000 miembros del ejército iraquí y de la Guardia Nacional invadieron Samarra, 125 km al norte de Bagdad, tras el fracaso hace una semana de las negociaciones para una entrada pacífica en la ciudad, según los estadounidenses.

«En respuesta a ataques reiterados de las fuerzas anti-iraquíes, las fuerzas del orden iraquíes y la Fuerza Multinacional garantizaron la seguridad de los edificios gubernamentales y de la policía en Samarra esta mañana temprano para apoyar al gobierno interino y al pueblo de Samarra», indicó el ejército estadounidense.

Según un comunicado militar norteamericano, 109 «rebeldes» y un soldado murieron durante la operación. Además, cuatro militares resultaron heridos.

Por su parte, fuentes médicas locales informaron de 90 muertos y 180 heridos, sin precisar si se trataba de civiles o combatientes.

Según un corresponsal de la AFP, los combates continuaban por la tarde entre las fuerzas norteamericanas y rebeldes armados con Kalachnikovs y lanzacohetes, mientras que los imanes llamaban a la Jihad (guerra santa) desde las mezquitas.

Un conductor de ambulancias, Ahmad Yassin, afirmó que los soldados le habían impedido en varias ocasiones evacuar a las víctimas en el barrio Al Qadissiya.

Al mismo tiempo, un portavoz del ejército anunció haber liberado a un turco, retenido como rehén, cuya identidad no reveló, añadiendo que había sido «evacuado hacia una base de la Fuerza Multinacional».

La ofensiva en Samarra se produjo luego de las declaraciones del viceprimer ministro a cargo de la seguridad nacional, Barham Saleh, quien afirmó que el gobierno pretendía recuperar el control de las ciudades rebeldes de aquí a noviembre.

En el barrio Al Amel, en el sudeste de Bagdad, decenas de familias organizaron funerales para los 34 niños muertos en un doble atentado suicida con coche bomba reivindicado por el grupo del islamista jordano Abu Mussab Al Zarqawi.

El gobierno iraquí condenó enérgicamente esos atentados, estimando que el asesinato de los 34 niños «llevaba muy lejos los límites de la barbarie». Ocho adultos también murieron en ese doble atentado, según el Ministerio de Salud iraquí.

Siempre en la capital, nueve milicianos chiítas y tres civiles murieron durante tres horas de enfrentamientos con el ejército norteamericano en Sadr City, informaron fuentes médicas y de la milicia del Ejército de Mehdi del jefe radical Moqtada Sadr. *

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