Ejército reivindica a jefe militar asesinado
Una misa de réquiem que ofició el cardenal Francisco Javier Errázuriz marcó el comienzo de la ceremonia, en la que se fundieron la emoción de los familiares del general Prats y la solemnidad castrense, en el Cementerio General de Santiago.
Prats murió junto a su esposa Sofía Cuthbert, cuando el 30 de setiembre de 1974 una bomba estalló bajo su automóvil en el barrio de Palermo, en Buenos Aires, donde se había exiliado un año antes, desde que Pinochet tomó el poder.
«Este acto puede servir y ser ejemplo de madurez cívica, de reconciliación, de justicia y reparación, efectuada por la institución que juzgó con suma severidad en el pasado las actuaciones de su ex comandante en jefe», dijo el actual jefe del Ejército, general Juan Emilio Cheyre, al hablar en la ceremonia.
La severidad a que aludió Cheyre se reflejó en el desacuerdo que algunos generales mantuvieron frente a la línea de Prats, que respaldó la institucionalidad y se opuso al golpe que encabezó Pinochet el 11 de setiembre de 1973, cuando el presidente socialista Salvador Allende se suicidó en el palacio de La Moneda.
Prats fue vicepresidente y ministro del Interior bajo el Gobierno de Allende (1970-1973).
La reivindicación de Prats, con el telón de fondo de marchas militares, se desarrolló a la misma hora en que, en el otro extremo de Santiago, el general Pinochet era sometido a un examen psiquiátrico, en el marco del juicio por los crímenes de la «Operación Cóndor» que aplicaron las dictaduras sudamericanas en los años 70 para eliminar a sus opositores. *
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