ANALISIS INTERNACIONAL

Las elecciones regionales en Brandenburgo y Sajonia

El domingo 19 se efectuaron elecciones regionales en Brandenburgo y Sajonia, los dos mayores «länder» (regiones) de la antigua República Democrática Alemana. Los analistas destacaron el preocupante avance de los partidos neonazis de extrema derecha. Pero también creció apreciablemente el Partido del Socialismo Democrático (PDS), caracterizado como socialista renovado o neocomunista, con raíces en el antiguo Partido Socialista Unificado de Alemania (PSUA), partido gobernante en la ex RDA. La socialdemocracia (SPD), que gobierna a nivel nacional con los verdes, y la derechista Unión Democrática Cristiana (CDU) sufrieron sensibles retrocesos.

Cifras categóricas

Veamos las cifras en Brandenburgo, región que rodea a Berlín y cuya capital, Potsdam, es conocida porque en el palacio de los antiguos reyes de Prusia, hoy monumento histórico, Stalin, Roosevelt y Attlee firmaron en 1945 los tratados que pusieron fin a la segunda guerra mundial. Otros la conocen más bien por los seis Conciertos Brandenburgueses de Juan Sebastián Bach. La socialdemocracia gobernante llegó a duras penas al frente, con 31,9%, pero en las regionales de 1999 había logrado 39,3%. La CDU cayó de 26,6% al 18%. «Se hundió», dice un cable. En cambio, el Partido del Socialismo Democrático (PDS) crece 5 puntos, pasa de 23,3% a más del 28% y se acerca a las posiciones de la socialdemocracia. Se vislumbra así la posibilidad de conformar un gobierno «rojo-rojo» de los socialdemócratas del SPD y del PDS, como ya existe en algunos «länder». En caso contrario, el intento de reflotar la alianza del SPD con la derechista Unión Democrática Cristiana (CDU) daría nacimiento a un gobierno sumamente débil. Máxime cuando los verdes (aliados a la socialdemocracia en el gobierno federal) y los liberales obtuvieron resultados escuálidos en la región, por debajo del 5%, lo que los excluye de la representación parlamentaria.

Los neonazis de la Deutsche Volks Union (DVU, Unión del Pueblo Alemán) se situaron en el entorno del seis por ciento, duplicando su anterior votación.

Tendencias similares se verifican en Sajonia (la zona más industrial del este, con centro en Dresde). A primera vista la derechista CDU aparece como vencedora, con 41,6% de los votos. Pero este guarismo significa una pérdida de 15 puntos sobre la mayoría absoluta que detentaba. La socialdemocracia se desploma: pierde la mitad de su electorado, y no alcanza al 10%. Los neonazis, que aquí conforman el Partido Nacionaldemócrata Alemán (NPD) se sitúan a un nivel similar (9%). Verdes y liberales llegan apenas al 5%. El PDS casi triplica su electorado y llega al 24%.

El gran avance del PDS

Respecto a este último, señala un comentarista desde Europa: «El desempleo, fenómeno que los (alemanes) orientales aprendieron a conocer junto a la economía de mercado, es el argumento fuerte que permitió afianzar al partido que inicialmente era considerado sólo como un residuo para los ancianos y jubilados nostálgicos del comunismo y que en 15 años demostró su modernidad captando votos de todas las edades y saliendo de la imagen de partido de nostálgicos del antiguo régimen». Un informe de la Oficina Federal de Estadística muestra que el 76% de los habitantes del este considera que el socialismo es una buena idea, aunque fuera deficientemente aplicada.

El actual gobierno socialdemócrata está demoliendo las conquistas históricas de la clase obrera, en particular el seguro de desempleo, lo que degrada las condiciones de vida de los trabajadores. El seguro se reduce, y al cabo de un año desaparece. La única posibilidad que resta, y tampoco es segura, es la de reengancharse en trabajos menos calificados y peor remunerados.. A la vez, las grandes patronales (Siemens, Volkswagen, Opel, Daimler-Chrysler) lanzaron una ofensiva concentrada por la reducción salarial y el aumento de las horas de trabajo. A la campaña contra estas reformas (que salieron con el apoyo de la derecha socialcristiana al gobierno rojo-verde de Schröder), le brindó el PDS todo su apoyo y el refuerzo de su militancia en las nutridas manifestaciones que recorren el país cada lunes, desde seis semanas atrás. Esto aconteció no sólo en la antigua Alemania del este, donde la formación política es más fuerte y el desempleo alcanza el 20%. En toda Alemania afecta a cuatro millones de trabajadores.

El 9 de noviembre se cumplen 15 años de la caída del muro de Berlín y de la posterior reunificación, que según muchos habitantes del este les resultó altamente perjudicial. En 1998 la SPD de Schröder, junto a los verdes de Joschka Fisher, desbanca a Helmut Kohl y cuatro años después se confirma como canciller en ancas de su oposición a la guerra de Irak. Ahora el futuro se presenta incierto. *

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