Cambio de guardia en la UCR
El resultado fue la consagración de Adolfo Stubrin como titular del organismo, al que llegó con el respaldo del jefe nominal del partido, el ex gobernador del Chaco Angel Rozas pero con el soporte de gobernadores de varias provincias e intendentes de ciudades importantes de la de Buenos Aires, que pueden dar el matiz hacia el centro-derecha que parece desprenderse de las novedades.
Stubrin, que fue funcionario importante en el área de Educación en el gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989) niega ese desplazamiento porque se reivindica de centro-izquierda y que los nuevos no son otra cosa que un relevo de hombres y estilos más que de ideas.
Algo puede acercarse a lo expresado: no se habló en el encuentro radical de programa que sirva de mandato para Stubrin y otros miembros de la Convención Nacional. Pero es interesante hacer notar que su rival era el también dirigente de la provincia de Santa Fe, Luis «Changui» Cáceres, que se proclama un socialista moderno y mirando a Latinoamérica.
Cáceres tuvo el respaldo de Raúl Alfonsín, a quien en esta ocasión le fallo su mítica muñeca para manejar la interna, el juego que más les place a los herederos de Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen. Lo apoyaban además sus viejos correligionarios de los cada vez más lejanos tiempos juveniles, cuando «Changui» motorizaba la Coordinadora Nacional, que fue clave para que Alfonsín pudiera vencer en octubre de 1983 las presidenciales.
Miradas las cosas de esta manera, solo parecen cambios de hombres, la llegada de nuevos (una exageración: todos ellos son veteranos de la política) en reemplazo de lo que se llama «mariscales de la derrota», los leales a Alfonsín que tras la caída de Fernando de la Rúa, tuvieron resultados electorales desastrosos en el orden nacional.
Con seis gobernadores de provincias, primera minoría en el Parlamento Nacional (46 diputados, 19 senadores) y al frente de unas 500 comunas, la UCR es una fuerza institucional importante aunque el peso del partido hoy es escaso. Pero en el trasfondo de la controversia Stubrin-Cáceres, estaba que grado de entendimiento es posible sea con el gobierno de Néstor Kirchner o incluirse en alianzas opositoras con Ricardo López Murphy, ex correligionario pero referente del centro-derecha o con Elisa Carrió, que vienes del radicalismo y avanza al frente de huestes progresistas.
Stubrin tiene que intentar unificar el discurso, pero hasta los bebes de pecho entiendes que con él, llegan los proclives al entendimiento con López Murphy más que con Carrió o ser aliados de Néstor Kirchner. Un motor del cambio fue el gobernador de Mendoza, Roberto Iglesias, con afinidades fuertes con su ex correligionario que encabeza el partido Recrear. Rozas incluso que llegó donde está por Alfonsín pide recuperar identidad desde la oposición al gobierno nacional.
Y este parece ser lo ocurrido, más allá de las palabras. Con una realidad: la derrota de los hasta ahora intocables, sobre todo el titular del Comité Provincia de Buenos Aires, Leopoldo Moreau y su aliado el diputado nacional, Federico Storani. Y la caída de la influencia de Raúl Alfonsín y su propuesta socialdemócrata amiga del peronismo bonaerense pero también de Kirchner.
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