Kirchner optimista con la deuda externa
Mejor no cantar victoria antes de gloria pero como en otros temas importantes, el gobierno consigue que incluso una durísima opción como la ofrecida a los acreedores sea tomada como un alivio si se compara la solución propuesta destinando un 3% del PBI como superávit para los pagos frente al 4 y pico que reclama el Fondo.
Hay en esto algo del cuento de la vaca, ese en el que un cura de la campiña italiana le aconseja al campesino asfixiado porque en su choza mínima en espacio vive con prole larga, suegros y perros: «pone una vaca», induce. El remedio que fue peor que la enfermedad, se convirtió en alivio cuando después de semanas, el infeliz fue autorizado a sacar al animal.
En plata que es lo que importa es mucha, cerca de 5 mil millones de dólares anuales para deuda en cesación de pagos, amén de sumas bravas que están en el presupuesto de gastos para el año que llega afectadas a compromisos con los organismos financieros y otras no en default, terrible esfuerzo que cae sobre el nivel de vida popular.
Es el límite, ha dicho Kirchner en la ONU en su discurso donde el FMI fue su blanco, con demandas por cambios en su papel actual, un reclamo que tuvo en Lula un acompañante. Ambos saben que viven en un mundo que no les da mucho margen para ir más allá que con la verba dura y que deben convencer a sus pueblos de que es así, mala suerte.
Las cosas que tiene la vida. La dirigente más critica de Kirchner, Elisa Carrió, le da una mano, con un fuerte respaldo a la negociación. Es cierto que la ex diputada le envió el beso al ministro de economía Roberto Lavagna, pero es también, a pesar de todo lo mal que habla del gobierno en cuestiones institucionales, el juicio que le merece a Ricardo López Murphy, el referente más fuerte del centro-derecha. Y la UCR también respalda.
Jamás en un asunto tan complejo, un Presidente ha conseguido tanto respaldo para concluir con este aspecto de la deuda y aunque son compresibles las duras palabras que el arco de la izquierda le dedica, no pesan en este momento.
Lula tuvo en Nueva York un gesto mucho más fuerte que esperaba Kirchner y los suyos, el canciller Rafael Bielsa, inclusive: usar un cachito de su breve tiempo en la ONU para subrayar que Argentina es el socio estratégico por antonomasia, un dato que dicho donde fue dicho, adquiere carácter de comunicación universal en tiempos de chismorreos diplomáticos sobre desacuerdos.
Fue sobre todo una ratificación al objetivo de marchar a la conformación del espacio sudamericano integrado, única manera cercana para hacerse escuchar de otro modo en el mundo cruel y complejo de hoy.
Los dos presidentes están más unidos que nunca en lo estratégico, en eso que puede mirarse con construcción de espacio de resistencia, aunque suena como contradictorio con la ambición de Brasil por acelerar la marcha para reformar la carta de la ONU que lo catapulte al sillón permanente de un Consejo de Seguridad con más miembros que lo actuales.
Las malas lenguas murmuran que el amor de Lula por Argentina quiere compensar su paso solitario por ensamblar con alemanes, japoneses e indios una frente común por la banca con derecho a veto. Bielsa, a guisa de réplica, participó de un frente con los que tienen aspiraciones al mismo objetivo pero con la idea de asientos zonales y compartidos.
Si se es realista, no hay espacio para una representación permanente compartida aunque haya tela para hilar por acuerdos sobre el papel de los dos y Sudamérica, claro, a jugar en la ONU a largo plazo. De todas maneras, el tema no esta en la agenda de los EEUU.
Volvamos a la cuestión de la deuda. Al optimismo le dio valor agregado lo que el secretario Collin Powell le trasmitió a Bielsa sobre que todo parece encaminado, según los datos que ellos disponen. Y eso vale más creen, que lo duro que volvió a estar esos días el gerente general del Fondo, Rodrigo de Rato, con sus exigencia de más superávit para los pagos.
En Wall Street, es decir, en el «mercado» se viven también tiempos de definiciones pero dentro de sus propias expectativas: que habrá mejor oferta.
Eso que los banqueros de Nueva York escucharon del Presidente que es la última palabra, que la suerte esta echada. Pero los bonos argentinos subieron un poco, mala fariña ya que los especuladores aguardan mejoras, no más volumen de plata sino mediante artilugios técnicos por el paso de los viejos bonos a los nuevos.
La inminente aprobación técnica de la oferta por la Bolsa de Valores de EE.UU., la señal que días finales se acercan, dará pistas al respecto. López Murphy quiere convertirse en líder y no solo del centro derecha. Con el crecimiento del PBI, las señales de reactivación que se da sobre todo en el interior del país y el proceso de la deuda, al jefe del partido Recrear, le hace cuesta arriba pegarle al gobierno en materia económica, aunque, y lo dice cuando puede, no le gustan muchas cosas y está más cerca de los reclamos empresarios que los populares.
Algo parecido le pasa a Carrió, aunque ella tiene una mirada progresista sobre distribución del ingreso, por caso. Los dos, tienen fuertes críticas a cuestiones institucionales, como el uso y abuso de los decretos de necesidad y urgencia, los poderes especiales que se reclaman para el jefe de Gabinete para el manejo del presupuesto sin atenerse estrictamente a lo que apruebe el Parlamento y un rosario adicional en el mismo sentido.
A ello le añaden supuestos actos dolosos en esferas gubernamentales, en la que incluyen que se mantengan en el exterior más de 500 millones de dólares de la provincia de Santa Cruz y sin informes precisos sobre su estado actual hasta la «desprolijidad» que significa que la esposa del ministro de Planificación, Julio De Vido, sea integrante de la Sindicatura que debe controlar los gastos de la administración. Con estos temas López Murphy quiere conformar un gran frente de oposición, que jura no es electoral: de lo que se trata, insiste, es lograr el respeto a la constitución y a las instituciones republicanas, que sería un nuevo pacto social (o fundacional), plataforma común y desde allí, pueden aceptarse visiones como las suyas o las del progresismo de Carrió.
La ex diputada ha rechazado el planteo unitario aunque comparta sus razones y hay que pensar que no quiere robustecer un proceso donde tiene más que perder que de ganar. Con todo, el líder de Recrear comienza a cosechar: en la designación de la nueva conducción de la Convención Nacional de la UCR, llegaron orejas sensibles al llamado de L. Murphy.
Ahora bien, ¿ se están atentado a las instituciones?. Al menos en lo medular del Poder Judicial, han llegado vientos renovadores tanto en la Corte Suprema como en el proceso ahora abierto en la selección de los jueces federales, sitios claves si los hay en todo lo referido a corrupción.
En otros asuntos, el gobierno camina por el límite de lo legal, como en el uso de los decretos de necesidad y urgencia porque recurren a los legisladores solo para asuntos menores o inevitables. Como cuando se le pide al Parlamento el apoyo al presupuesto, va acompañado con el reclamo de poderes especiales para hacer luego lo que el Ejecutivo quiera.
Son flancos por donde avanzarán diversos sectores para golpear al Presidente.
Atención: con lo de los poderes especiales para el manejo del presupuesto la agitación opositora cala y ya encuentra resistencias también en sectores del peronismo.
Es un dato novedoso aunque manejable ya que todo indica que el peronismo más allá de los matices seguirá abroquelado y si la cuestión de la deuda queda arreglada, la renovación parlamentaria del año próximo jugará a favor de Kirchner, no para sus opositores.
La derecha es más maula que po
líticamente fuerte y puede ir clavando mojones que obliguen al Presidente a no alejarse de lo que consideran intolerante.
Y en ese espacio son muchas las cuestiones que dicen ya están en el límite.
En el universo piquetero surgieron corrientes durísimas que han actuado, como en algunas cosas las autoridades, en el límite de lo legal en más de una ocasión, pero los agravios que sufren permanentemente los desocupados y marginados pueden arrojar un halo de compresión ante sus planteos duros. Pero es la derecha la que ha avanzado con sus concepciones en lo referente al orden y la inseguridad y hasta logra en ocasiones que se las vincule con la protesta social. Las modificaciones al Código de Convivencia porteño que en su momento fue avanzada democrática, aunque no incluyeron los reclamos penales exigidos por los conservadores, embarazan de restricciones a las exteriorizaciones sociales de protestas, que no son solo la de los desocupados, aunque sean las más frecuentes.
Es cierto que los cambios lo impulsó la derecha que le fue muy bien en las últimas elecciones comunales aunque haya sido el frentista Aníbal Ibarra quien se quedara con la jefatura del gobierno porteño.
Pero curiosamente, o no, los ajustes frente al conflicto social que promovió Kirchner, tuvieron origen en lo ocurrido frente a la Legislatura dos meses atrás cuando comenzó la discusión de los cambios.
Desde entonces el diálogo y la política han cedido ante uniformados en masa en las calles, el Código Penal mirado desde el liberalismo finisecular o por nuevas normas restrictivas, como instrumento de orden.
Las calles no deberían estar en estado permanente de alteración, pero imponer disciplina por el rigor, aún el atenuado con que se venden las novedades, no es la mejor opción.
Son concesiones para los que condenan a los pobres solo por reclamar.
Malo. *
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