Chávez se vistió de militar
El conflicto con los insurgentes «no es un problema de los venezolanos y por lo tanto el Estado colombiano debe asumir su responsabilidad, porque es de allá para acá que vienen los guerrilleros, narcotraficantes, paramilitares, sicarios», dijo Chávez la noche del miércoles.
«Nosotros somos víctimas de un conflicto interno de Colombia y no los victimarios», añadió en su visita a la sede del Teatro de Operaciones (TO1) en Guasdualito, 600 km al suroeste de Caracas.
Chávez acusó a las autoridades colombianas y a sus opositores de utilizar los asesinatos el viernes 17 de setiembre de cinco militares y una ingeniero de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) por irregulares en una emboscada entre La Victoria y La Charca, estado de Apure para atacar a su gobierno.
En la misma zona aparecieron entre el domingo y el lunes otros cinco cadáveres acribillados y este jueves se informó del hallazgo de otros dos cuerpos.
Si «en vez de impulsar la guerra en Colombia con tropas y armas (Estados Unidos) se orienta a buscar la paz a través de las Naciones Unidas o la OEA, la situación podría tomar otro camino», dijo Chávez.
El mandatario insistió en que «es inevitable que nos siga alcanzando el conflicto colombiano y se produzcan tragedias como ésta mientras Estados Unidos siga alentando con armas y soldados esta guerra».
Venezuela se opuso siempre al llamado «Plan Colombia», mediante el cual Estados Unidos aporta a Bogotá más de 2.000 millones de dólares desde 1999 para la lucha antidroga y contra los insurgentes, aseverando que su componente militar generalizaría la violencia en la zona.
Chávez delineó una estrategia de tres frentes para tratar de frenar la violencia en la zona: nuevo equipamiento, creación de un centro de entrenamiento militar fronterizo y una base aerotáctica.
Venezuela destinará 40 millones de dólares a la compra de helicópteros rusos, que llegarán a mediados de 2005, y dará mayor presupuesto a los componentes aéreos de todas las fuerzas, anunció Chávez.
Días antes las autoridades venezolanas estimaron que paramilitares colombianos fueron los responsables de la emboscada de la semana pasada, mientras Bogotá culpó directamente al décimo frente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Estas declaraciones renovaron los viejos roces entre Caracas y Bogotá sobre la supuesta vinculación de Chávez con la guerrilla colombiana, denunciada por algunas autoridades colombianas y opositores del mandatario.
Chávez señala reiteradamente que Bogotá es complaciente con los paramilitares.
El miércoles en su visita a la zona fronteriza Chávez vistió el uniforme de campaña militar que solía lucir en medio de críticas de sus opositores y que prometió no volver a ponerse para evitar roces con los militares, luego del golpe que lo sacó del poder por 47 horas en abril de 2002.
En 2003 volvió a meterse en su traje de campaña cuando efectuaba una inspección de inundaciones, precisamente en el estado fronterizo de Apure, donde se hallaron los 14 cadáveres que generaron nuevos roces entre Bogotá y Caracas.
Estas muertes se produjeron una semana después que medios locales informaran de supuestas preocupaciones en altas esferas colombianas sobre concesiones de Pdevsa en el Golfo de Venezuela, área por cuyas delimitaciones se enfrentan desde hace años ambas naciones, y tras varios meses de luna de miel entre los países vecinos. *
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