Armas, fortunas o CO2
Privar a los ricos de parte de sus privilegios para dárselos a los pobres: con esta filosofía de izquierda más típica de un justiciero tipo Robin Hood que de un mandatario europeo de derecha, Chirac convenció a su homólogo brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y juntos lograron el apoyo de los gobiernos chileno y español el lunes en la sede de la ONU en Nueva York.
Jean Pierre Landau, presidente de una comisión formada por políticos, organizaciones humanitarias y economistas que fue creada por el presidente francés para hacer viable esta propuesta, considera que «cinco años después de su nacimiento, la idea de una tasa para paliar la pobreza ya no provoca escepticismo y acapara los debates de expertos».
Al día siguiente de que Chirac, Lula, el presidente chileno Ricardo Lagos y el jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, presidieran un encuentro de más de 50 responsables mundiales en Nueva York dedicado a la lucha contra la miseria, la pregunta es quién pagará esa tasa de solidaridad.
En total, se necesitan 50.000 millones de dólares por año para reducir a la mitad la pobreza en el mundo hasta el año 2015, como estipulan los objetivos del milenio de la ONU. Actualmente, 1.200 millones de seres humanos viven con menos de un dólar por día.
En primer lugar, la comisión Landau marca la diferencia entre las contribuciones globales, es decir pagadas por todo aquel que use Internet, consuma productos de lujo o arroje desechos nucleares, y voluntarias, como el pago de un céntimo de euro adicional en la factura de electricidad o en las operaciones con la tarjeta de crédito.
Dentro de las primeras, habría varios tipos. Por ejemplo, según la ONU, el 1% de la población más rica del planeta posee tanta riqueza como el 57% más pobre, pero si los primeros se vieran obligados a pagar un 0,2% del valor de su patrimonio, significarían 10.000 millones anuales.
Por otra parte, si por cada tonelada de dióxido de carbono que se vierte a la atmósfera se pagaran 10 dólares, se recaudarían al cabo del año entre 10 y 20.000 millones de dólares.
Según esta comisión, si a los 210.000 millones de dólares de transacciones financieras diarias se aplica una tasa de 0,005% daría como resultado 10.000 millones anuales dedicados a luchar contra el hambre.
El informe Landau apunta también que si las grandes multinacionales dieran un 1% de sus beneficios se superarían los 10.000 millones de ayuda.
Por último, si en las ventas legales de armas (956.000 USD millones en 2003) se dedica un 10% a ayuda al desarrollo, se obtendrían 5.100 millones de dólares anuales aunque es verdad que paralelamente aumentarían las ventas ilegales.
Según el diario francés Liberation esta iniciativa de «reducir la fractura entre los dos hemisferios» puede garantizar «un lugar en la posteridad» a Chirac, más popular fuera que dentro de su país.
Entre las ONGs francesas, la esperanza se mezclaba con la desconfianza. «Chirac nos animó a encontrar los recursos que sirvan para luchar por la justicia mundial», aseguró Henri Rouillé d’Orfeuil, de la red de ONGs francesas Coordination Sud.
«La iniciativa es buena pero hay que ver de dónde viene. Chirac habla muy bien pero luego, no hay hechos detrás», aseguró más crítico el responsable de Greenpeace en Brasil, Marcelo Furtado. *
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