Dos análisis opuestos sobre la guerra de Irak en la Asamblea General de la ONU

Annan critica el incumplimiento de la ley y Bush defiende la guerra

Al iniciarse el debate anual de la Asamblea General de la ONU, Annan hizo una crítica apenas velada de la política iraquí de Estados Unidos, defendiendo el multilateralismo y el imperio de la ley.

«En estos tiempos difíciles, las Naciones Unidas son el indispensable hogar común de toda la familia humana», afirmó Annan, según el cual es necesario «un mundo en el que, en lugar de que el derecho se derive de la fuerza, la fuerza se derive de la ley».

Lamentando que «hoy el estado de derecho está en peligro en el mundo», se refirió a Irak, donde «son masacrados a sangre fría civiles, trabajadores humanitarios, periodistas y otros no combatientes son secuestrados y asesinados de manera bárbara» y donde «se ha visto a los prisioneros iraquíes ser víctimas de abusos escandalosos».

«Es la ley, incluyendo las resoluciones del Consejo de Seguridad, la que ofrece la mejor base para resolver los conflictos prolongados, en Oriente Medio, en Irak y en todo el mundo», añadió.

En el otro lado, Bush defendió la guerra, afirmando que la coalición encabezada por Estados Unidos había hecho «cumplir las justas demandas del mundo» de desarmar a Saddam Hussein.

El presidente estadounidense reclamó una mayor cooperación de la ONU para construir un Irak «democrático y libre» y destacó que la respuesta correcta para la situación actual de Irak no es retirarse del país sino triunfar.

Además afirmó que tanto Irak como Afganistán están hoy «en el camino de la democracia y de la libertad», aunque advirtió que aumentarán los ataques terroristas en ambos países.

El presidente se refirió también al conflicto israelo-palestino y al estancamiento de la llamada «hoja de ruta», un plan de paz para la región promovido por Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y la ONU.

«Los líderes mundiales deberían retirar todo apoyo a aquellos líderes palestinos que no sirven a su pueblo y traicionan a su causa», dijo Bush en directa alusión a Arafat.

Después de haber intentado infructuosamente alcanzar la paz entre israelíes y palestinos, con Arafat como interlocutor, Estados Unidos reclama desde hace dos años que el dirigente palestino dé un paso al costado y deje de lado sus vínculos con grupos extremistas.

Varios países árabes y europeos no comparten ese punto de vista.

El presidente estadounidense recordó el objetivo de crear un Estado palestino independiente, y dijo que éste depende de que los palestinos logren reformar su estructura interna.

«La paz no será alcanzada con dirigentes palestinos que intimiden a la oposición, toleren la corrupción y mantengan lazos con grupos terroristas. El pueblo palestino, que sufre desde hace tiempo, merece algo mejor. Merece verdaderos líderes capaces de crear y gobernar un Estado palestino libre y pacífico», declaró Bush.

«Quienes deberán dirigir un Estado palestino independiente deberían adoptar métodos pacíficos para satisfacer sus derechos y crear las instituciones reformadas en una democracia estable», insistió.

Pero el presidente estadounidense también apuntó sus dardos a Israel y abogó porque haga los esfuerzos necesarios para relanzar la «hoja de ruta», el plan de paz internacional que por ahora parece estar estancado.

«Israel debería congelar los asentamientos, desmantelar las colonias no autorizadas, terminar la humillación diaria del pueblo palestino, así como evitar toda acción que dificulte las negociaciones finales» para llegar a un acuerdo pacífico, dijo Bush.

«A pesar de los reveses y frustraciones de los últimos meses, la buena voluntad y los esfuerzos pueden lograr concretar las promesas de la ‘hoja de ruta’ hacia la paz», agregó el mandatario norteamericano.

Bush llamó a los países árabes a detener la incitación a la violencia que inunda sus medios de comunicación, a cortar el financiamiento a grupos extremista y a aprender a vivir en paz con Israel.

El presidente estadounidense reafirmó su plan de democratizar el Medio Oriente.

«Durante demasiado tiempo muchas naciones, incluyendo la mía, toleraron y hasta perdonaron la opresión en el Medio Oriente en nombre de la estabilidad», dijo Bush. «La opresión se volvió común, pero la estabilidad nunca llegó. Debemos tomar ahora un camino distinto», agregó.

«Debemos cambiar el acercamiento. Debemos ayudar a los reformadores en el Medio Oriente que trabajan por la libertad y quieren crear una comunidad de naciones democráticas y pacíficas». *

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