Objetó la decisión del gobierno británico que les prohíbe andar solos en la calle de noche

Niño a la Corte por toque de queda

Del querellante, cuyo nombre no puede ser revelado, se sabe sólo que vive con su familia en Richmond, un suburbio rico del sudoeste de Londres, y según fuentes judiciales locales puede pasar a la historia como la persona más joven que acciona ante los tribunales para defender los derechos civiles.

En la acción el niño cuenta con apoyo de sus progenitores y de la asociación Liberty, y obtuvo el patrocinio gratuito, esto es pagado por el estado, para objetar ante la Alta Corte la ley reciente que autoriza a la policía y a agentes comunales a imponer el toque de queda nocturno para niños y adolescentes no acompañados.

Su tesis es que esta norma es discriminatoria y que viola el derecho a la libre circulación.

Aunque la destinataria directa del recurso legal es formalmente la administración comunal de Richmond, que impuso el toque de queda nocturno en julio, la acción va directa contra el gobierno del primer ministro Tony Blair y su Ministerio del Interior.

La ley sobre «comportamientos anti-sociales» fue impulsada fuertemente por el ministro David Blunkett y por Blair, en aras de la lucha contra la criminalidad, los grupos callejeros violentos, los ebrios y quienes en general causen «disturbios» en espacios públicos.

La norma entró en vigencia en enero y deja a las fuerzas policiales y a las administraciones locales la facultad de imponer restricciones como el toque de queda nocturno a quienes tengan menos de 16 años y no estén acompañados por adultos.

Hasta hoy fue aplicada en 150 jurisdicciones, entre las cuales el centro de Londres, incluidos puntos de atracción turística como Piccadilly Circus, Osford Street y Trafalgar square. A fin de julio, la policía había prometido que el toque de queda no iba a ser aplicado «indiscriminadamente», pero es justamente esa discrecionalidad de la autoridad para decidir lo que se considera contrario a la vigencia de los derechos civiles.

Así, los agentes actúan por igual ante adolescentes que estén solos, sea porque los consideren «en peligro» de ser víctimas de «malintencionados y violentos» como porque están en grupos «ruidosos», que a su entender «buscan problemas».

Un portavoz de la asociación Liberty, al explicar ayer la acción legal, dijo que sus autores «son personas respetuosas de la ley, y se encuentran frente al ridículo dilema de consentir al hijo de violarla o prohibirle salir de su casa aunque nunca haya hecho nada malo».

El adolescente es un estudiante que jamás tuvo ningún problema con la policía y su deseo es encontrarse con amigos, comer con ellos o ir al cine, o simplemente caminar, pero esto en Richmond y en otras jurisdicciones está prohibido.

Liberty sostiene que si hay casos de adolescentes que infringen la ley, la policía debe proceder con los instrumentos legales con los que ya cuenta, sin necesidad de una norma especial que discrimine a los adolescentes. *

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