Relevo clave en el Banco Central
Es como si ese nombre estuviera en carpeta, como plan de lluvia. El relevo constituye un respaldo al ministro de Economía, Roberto Lavagna y hasta es su victoria personal, luego de días de rumores sobre su futuro.
En rigor, el Presidente, en lo formal, le anunció a Prat-Gay que no enviaría su pliego al Senado Nacional para designarlo al frente de la política monetaria por un sexenio, como marcan las normas legales.
No por un capricho llegó el desplazamiento: es que el ahora ex banquero, chocaba fuertemente con Lavagna, que es decir con Kirchner, en la manera de negociar la deuda externa, de la que él, Prat-Gay, era partidario de una solución más favorable para los tenedores de bonos.
Además, con el ministro, Prat-Gay se llevaba no bien, por decirlo de algún modo y como indicó La República cuando abordó esta semana los roces entre Lavagna con el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, trámite superado, había en su trasfondo la necesidad que Kirchner dejara caer al titular del Banco Central.
La ocasión la pintan calva. El 23 próximo vencía el mandato (provisorio) que mantenía a Prat-Gay en su cargo y él reclamó no solo que se lo ratificara por seis años y no que se lo mantuviera en el limbo del provisoriato, sino que traía en su side car a un tropel de amigos suyos para el directorio de su colección.
Ahora Kirchner enviará al Senado una nómina de directores con nombres de personas de su confianza o del ministro, más de aquello que de esto, aunque Lavagna ya tenía algunos soldados propios de gran valía y se alejan resabios del menemismo, ortodoxos o protegidos políticos.
La deuda externa, la causa
Quien llega a la jefatura del BC, Martín Redrado, no es un desconocido en el mundo de las finanzas, Fue titular de la Comisión Nacional de Valores en los tiempos de Carlos Menem-Domingo Cavallo, y chocó con el entonces ministro de economía por varios temas.
Apodado el «Golden Boy» por el espacio financiero, cayó luego casi en el olvido hasta que a la caída de Fernando de la Rúa, llegó al cargo actual en la cancillería de la mano de Eduardo Duhalde.
Kirchner y el canciller Rafael Bielsa aceptaron que siguiera en el cargo que atiende en gran medida el proceso de integración. Fuentes confiables le han indicado en más de una ocasión a este periodista que Redrado jugó un papel fuerte al lado del Brasil en la faena de no dejar avanzar el ALCA según los parámetros norteamericanos.
Seguramente, no objeta la visión presidencial y de Lavagna para la deuda externa en default o de mantener el valor del dólar en 3 pesos por unidad o más, criterio que molestaba a Prat-Gay quien quería que el valor de la divisa cayera, sacando al Central de la compra de verdes, dada su afluencia enorme por vía comercial. Seguía el criterio del FMI en la materia.
Y como de FMI se habla, ayer el directorio del organismo prorrogó el pago de un pagare por mil millones de dólares de inminente vencimiento y a pedido argentino.
Pero otras obligaciones por 1.400 millones deberán ser pagadas con divisas ya que el acuerdo bilateral esta en suspenso, desde el momento en que estallaron diferencias sobre la deuda externa y el incremento de las tarifas de los servicios públicos.
Kirchner-Lavagna ya enviaron el presupuesto del año próximo y el superávit previsto será del 3%, es decir por debajo del reclamo del FMI que quiere más plata destinada a los tenedores de bonos. Pero hay vericuetos que pueden ser funcionales para la negociación, según algunos analistas. *
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