Irak amaneció ayer bajo fuego
Falluja volvió a ser el epicentro de los combates entre la resistencia y las tropas estadounidenses, que se habían retirado de la ciudad en junio pero retornaron hace dos semanas debido a que es rechazado el gobierno interino iraquí.
Si bien Estados Unidos había informado que en la madrugada de ayer un bombardeo mató a 65 «combatientes extranjeros» vinculados con Al Qaeda, el Ministerio de Salud iraquí afirmó que los muertos fueron en verdad 45 civiles, entre ellos muchos niños.
Las bombas estadounidenses, al alba, destruyeron 13 viviendas en el barrio de Fazat Shnetir, que según el ejército norteamericano pertenecen a la red del jordano Abu Musab Al Zarqawi, acusado de ser el jefe de Al Qaeda en Irak.
Sin embargo, los centros médicos de Falluja aseguraron que las víctimas de este ataque son civiles y que decenas se encuentran heridos.
Por la noche, en otro ataque sobre el barrio céntrico de Dubhat, tres personas murieron y otras tantas resultaron heridas, entre ellas un niño.
Durante la tradicional plegaria de los viernes de los musulmanes, los clérigos pidieron a la población acudir a los hospitales a donar sangre debido a que los centros de salud están colapsados con los heridos por los bombardeos norteamericanos de las últimas semanas.
En Bagdad, la violencia comenzó al amanecer. Un coche bomba que se dirigía hacia un puesto de bloqueo en la calle Haifa explotó cuando la policía lo detuvo disparando y matando a las dos personas que estaban en el interior del vehículo.
Minutos después, otro coche bomba se dirigió hacia un puesto policial en la zona de la calle Rashid y explotó en medio de un mercado popular que estaba colmado de personas en el día no laboral, causando la muerte de 13 personas y decenas de heridos, la mayoría policías.
En Irak, desde el inicio de la invasión estadounidense el 20 de marzo de 2003, murieron entre 13.000 y 15.000 civiles, de acuerdo a la organización no gubernamental Iraq Body Count, que ayer publicó su nueva estimación en su página de Internet (iraqbodycount.net).
«Estos terroristas creen que atacando a la policía iraquí van a ir al cielo, pero si Dios quiere los enviará al infierno», expresó el policía Ali Jabar, internado en el Medical City Hospital de Bagdad por las heridas causadas por la explosión del coche bomba.
El ejército norteamericano atacó con misiles esa misma zona el domingo, causando la muerte de 13 personas, entre ellas un periodista palestino de la cadena televisiva Al Arabiya.
En la misma zona donde estallaron los coches bomba, cerca de la calle Haifa, la policía arrestó a 63 extranjeros, entre ellos jordanos, sirios y sudaneses, aunque no se precisó si eran habitantes históricos de la ciudad o mujaidines (guerrilleros islámicos) llegados para combatir a la ocupación militar encabezada por Estados Unidos. La calle Haifa ya es llamada por los iraquíes «Pequeña Falluja», porque es el lugar elegido por la resistencia para combatir con la policía iraquí y las tropas estadounidenses.
En el frente de la crisis de los rehenes, no hubo novedades sobre la situación de dos estadounidenses y un británico secuestrados el jueves por un grupo armado en pleno centro de Bagdad. Los tres extranjeros trabajan para una empresa de Emiratos Arabes Unidos contratada por el Pentágono. *
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