Dos ministros están enfrentados
Nunca dos jefes son una buena solución para resolver problemas espinosos, tanto en la paz como en la guerra. Es lo que acaba de explotar. Veamos los antecedentes.
Ambos ministros dirigen con igual poder lo que se denomina Uniren, es decir, la Unidad de Renegociación de los contratos con las privatizadas que llevan en su seno el carozo de los incrementos de tarifas, demanda de las dueñas de esas empresas con el entusiasta respaldo del FMI, con relaciones estos días enturbiadas por ese asunto y por la propuesta a los tenedores de bonos en default.
Aun con el peligro de la simplificación, las divergencias colocan a Lavagna como partidario de incrementar las tarifas, no todo lo que piden las companías, pero atender sus reclamos para que inviertan, sobre todo en energía, para que el año próximo haya oferta necesaria de luz y gas. Ya lo había intentado cuando Eduardo Duhalde era aún presidente, pero un tribunal se lo impidió.
De Vido, que es un amigo del alma de Néstor Kirchner, es más cauteloso, quiere sacarle a las empresas mayores concesiones en materia de inversiones sobre todo, antes de darles luz verde para que se aumenten las tarifas. En un tiempo, el ministro de Planificación se asesoraba con expertos de impronta progresista, pero la mayoría de ellos prefirió dejar la faena al no aceptárseles sus criterios.
Entre ni todo es blanco ni todo es negro, están las cosas planteadas. Lavagna propuso disolver Uniren de modo que todo el poder quedaría para De Vido, pero no es un acto de desprendimiento sino un modo de hacer sentir su disgusto directamente a Kirchner y blanquear las diferencias.
Lavagna vs De Vido
El titular del Economía, es el único que se anima a discutir con el Presidente y es de los pocos, fuera de lo que se llama en «núcleo duro» (en el que esta De Vido) que ve casi a diario a Kirchner, temprano, antes que la vorágine gane la Casa Rosada.
Lo que hace Lavagna, ¿anuncia un paso más osado en el futuro, digamos irse del gobierno? Ahora, casi imposible, porque el ministro de Economía tiene la conducción de resolver el default por casi 100 mil millones de dólares, que en semanas entra en tiempo de descuento y donde el éxito y el fracaso, dirán mucho para el futuro del país y el de sus protagonistas.
¿Está abriendo, Lavagna, el paraguas, por si la cosa no anda? No parece, no están en el estilo moderado de este hombre que cuando Duhalde estaba en la presidencia, fue llamado de su destino en la Unión Europea, dio racionalidad a la economía, y la sacó del pozo en que se encontraba. Pero cuando de futuros presidenciables se charla, el nombre de este economista está siempre en la grilla.
Veremos que hace Kirchner con este (casi) úkase. Hay otros temas menos visibles donde el Presidente, que de hecho está más cerca de De Vido, tiene diferencias con Lavagna. Aunque este acaba de declarar que es feliz de como conduce Alfonso Prat Gay el Banco Central, la verdad la verdad, que no es tan así el asunto. Los próximos días Kirchner debe enviar el pliego de Prat Gay al Senado para renovarle el mandato.
Ahí no estaría el disenso con Lavagna sino en que se deben designar también varios nuevos directores y hay forcejeo por nombres, que no es solo eso, lo saben los niños de pecho, sino que defenderán esos señores en tan sensible lugar.
Dicen que los dos ministros chocan también sobre el futuro de la Empresa Nacional de Energía, Enarsa, ahora clavada en la cámara baja por algunos artículos de su constitución, confusos. De Vido es el motor de la idea que debería actuar como testigo en el mundo de la energía ahora casi todo en manos de privadas para defender al Estado. Hay otros temas de enfoque diversificado en las dos carteras. La cuestión llama urgente a Kirchner a que dirima esta controversia. *
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