El ministro de Defensa ruso dijo que Moscú se siente más cerca de EEUU que de Europa

El gobierno ruso llamó a la unión internacional contra el terrorismo

En tanto, el presidente de la Comisión para la Seguridad de la Duma, el parlamento ruso, Vladimir Vasiliev, afirmó ayer en Herzlya, Israel, que para combatir el terrorismo de la Jihad global son necesarias nuevas leyes internacionales.

«Debemos adoptar una legislación internacional que nos permita luchar contra el terrorismo donde quiera que se manifieste», afirmó Vasiliev en la apertura de la conferencia sobre terrorismo internacional organizada por tres días en la localidad israelí del Instituto Internacional de Antiterrorismo.

Vasiliev, considerado cercano al presidente ruso, dijo que Vladimir Putin presiona «para que el derecho internacional sea revisado y nos permita actuar contra el terrorismo desde su fase preliminar».

El funcionario explicó que una nueva normativa adoptada por el parlamento ruso, permite mantener en detención preventiva por 30 días a personas sospechadas de estar vinculadas en atentados.

«Espero que este año se acentúen los esfuerzos para que los terroristas no puedan asesinar a los niños de nuestro planeta», concluyó Vasiliev, en referencia a la matanza en una escuela de Beslan, Osetia del Norte.

«Nos declararon la guerra», la cual asumió «un carácter sistemático», afirmó hoy el ministro de Defensa ruso Ivanov.

En una entrevista que transmitió hoy la cadena NTV, Ivanov, que al igual que Putin es un veterano de la KGB, señaló que «Estados Unidos y Rusia están ambas bajo ataque del terrorismo», y que «por lo tanto es más fácil encontrar recíproca comprensión con Washington que con otros países».

«Ningún Estado, por más fuerte que sea, está en grado de derrotar al terrorismo por sí sólo», agregó Ivanov.

Por ese motivo, el funcionario reiteró que el Kremlin, al igual que la Casa Blanca, se reserva el derecho de asestar «golpes preventivos» contra bases terroristas, inclusive en el exterior.

El enemigo representa «una amenaza muy fuerte, los terroristas están bien organizados, bien coordinados y tienen grandes recursos financieros en sus espaldas», dijo.

La masacre de niños y adultos en una escuela de Beslan, Osetia del Norte, fue el último anillo de una cadena de violencia que desde el frente del separatismo islámico checheno se prolongó en los últimos años en Rusia.

La violencia alcanzó su pico de dureza en los últimos días: comenzó con la explosión simultánea de dos aviones de pasajeros la noche del 25 de agosto, donde murieron unas 90 personas, y continuó la noche del 31 con un atentado suicida en la estación Rizhskaia del metro de Moscú, con 11 muertos.

Siguió días después con la toma de la escuela de Beslan, donde hay identificados 239 muertos, mientras 90 cadáveres aún carecen de nombre y decenas de restos humanos esperan identidad.

En los hospitales siguen internados 351 heridos, 236 de los cuales son niños.

La presencia de chechenos e ingusetos en el comando terrorista, tradicionales rivales de Osetia del Norte, alimenta los temores de nuevas explosiones de violencia entre etnias.

El ministro del Interior ruso, Aleksandr Chekalin, advirtió hoy que cualquier instigación a la violencia entre etnias será equiparada a los actos de terrorismo.

Chekalin confirmó hoy que las escuelas de Osetia del Norte abrirán nuevamente la semana próxima, en un esfuerzo por retornar la situación a la normalidad.

El 91 por ciento de los rusos, según un sondeo que se dio a conocer esta semana, piensa que se cometerá otro ataque. *

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