Sin tregua por plata para la deuda
Néstor Kirchner se juega una carta pesada, porque un fracaso en imponer su oferta para cambiar los bonos actuales por otros nuevos con quita importante, lo dejaría a merced de enemigos y rivales, rebanaría su margen para moverse dentro y, sobre todo, fuera del país.
Las presiones externas se extienden en la voz no sólo del FMI, sino de los países del G7. La visita del canciller español, Miguel Angel Moratinos, que se supone es un amigo político, se sumó a la saga de aprietes. Se lo dijo al diario El País: que iba a «exigir a Kirchner que mantenga el diálogo y su relación con el Fondo».
Cuentan que Kirchner se puso furioso cuando leyó la transcripción del matutino. Con el mensaje enviado, Moratinos, que es un diplomático experto, no necesito repetírselo aquí al Presidente o al canciller Bielsa. Al contrario, puso a servicio argentino la escasa influencia de España en el FMI. Rodrigo de Rato es ibérico, pero responde al G7, precisó el visitante.
Ya está finiquitado el proyecto de presupuesto de gastos de 2005 y no contempla un incremento del 3% de superávit primario destinado a la deuda defaulteada. Eso sí, se eleva si se computa el superávit de provincias. Pero igual la triquiñuela no conforma. Así es que tanto De Rato hace diez días como su compatriota canciller, socialista él, Popular el titular del FMI, coincidieron en reclamar que se destine más plata. El monto no alcanza le dijo el primero a Kirchner a pesar que ha reiterado que no subirá ese tope y pese que los cálculos se hacen sobre un PBI más alto que el año pasado. Piden afuera un 4,3% para mejorar la oferta a los bonistas que aún está en trámite legales en la Bolsa de Valores de Nueva York y otras. Se descarta un anticipo cash, que como se dice en Economía para que sea serio y de peso, no debería ser inferior a los 4 mil millones de dólares y la masa fuerte de esa suma debería venir de afuera, como préstamo.
El presupuesto de 2005
Postergada de hecho la negociación con el Fondo sobre la marcha del programa económico para privilegiar la deuda, falta precisar si se trasladan para el año que viene algunos pagos inminentes a ese organismo y saber que pasará con otros que se abonarán, la posibilidad de que se reintegren. No es una falta de precisión instrumental que aún no está; no hay definición política por parte del FMI porque utiliza el asunto como otro acto de presión esta vez sobre el presupuesto para lograr ese excedente que demandan.
El proyecto de los gastos del año próximo estará nuevamente acompañado por un pedido de extensión de la emergencia económica y poderes especiales para que el jefe de Gabinete pueda disponer cambios en la asignación de recursos, lo que abre interrogantes si por esa veta no pudiese el gobierno en caso de necesidad, encontrar la plata que se le pide de más.
Sea para este rubro o no, lo real que esos poderes especiales con intervención teórica y ex pos-facto del Parlamento, rebana la calidad institucional, afrentada con el uso excesivo de los Decretos de Necesidad y Urgencia que en temas cruciales hace del Congreso un convidado de piedra.
Son además flancos en favor de los críticos que razonablemente reclaman al gobierno que no camine por el filo de lo que se permite y que no en la carta magna. Esos usos no fortalecen a Kirchner; pueden permitirle resolver premuras, pero lo debilitan en el contexto de feroces arremetidas para que rebane dinero de inversión y seguridad social. Deuda y Seguridad son donde golpeará la derecha que también juega su futuro, al menos, el inmediato. La inseguridad, se ha visto en los últimos meses, puede provocar nuevos momentos de tensión y presión. Una sentencia a perpetua contra el asesino de un joven secuestrado extorsivamente, exhibió lo obvio: que con el Código Penal, jueces probos no necesitan de reformas no constitucionales para hacer justicia.
Es evidente que si Kirchner debilita sus lazos con la opinión pública, algo deteriorados por los temas fuertes de los últimos meses, inseguridad, alto desempleo o presencia piquetera en las calles, estará en peores condiciones para la negociación final con los acreedores que en última instancia ni siquiera es también con el FMI sino con el G7.
Entente ahora cordial
Así es que Kirchner ha privilegiado recostarse sobre las estructuras del peronismo, en política y sindicatos, con un pequeño espacio de amigos para no quedar totalmente atado y ampliando por centro- derecha los compañeros de ruta para enfrentar los cimbronazos que se avecinan.
Hay estado de tregua en vigencia con Eduardo Duhalde que se trasunta en el respaldo de los legisladores, gobernadores y la CGT a la orientación oficial y que en política concreta deja para mejor oportunidad, el año próximo, la discusión sensible de las candidaturas para la renovación parlamentaria (un tercio de la cámara alta, la mitad de la baja) hasta lo que legalmente sea posible. El contexto lo determinarán el acuerdo (o no) por la deuda y la evolución de la cuestión social.
Las elecciones de octubre del 2003 podrían no ser escalonadas como en otros momentos para que sus resultados favorables al peronismo repercutan nacionalmente y no en favor de los caudillos provinciales.
Pero no harán innovaciones sobre el sistema de candidaturas ni tampoco como se selecciona a los pretendientes y sobre todo de que manera se financian las campañas, su duración y control del sufragio que evite no solo maniobras sino esfuerzos y gastos adicionales, que podrían ser subsanados en el resistido voto electrónico que reclaman ONGs que se interesan por estas cosas y partidos pequeños pero con posibilidades de más.
Kirchner y Duhalde han acordado seguir juntos, lo que no significa que cada uno no se deje algunas cartas en la mano. El ex gobernador, por caso, le hace guiños al empresario Mauricio Macri, nombre execrado en la Casa Rosada o pone en órbita a «Chiche», su esposa, como pretendiente a senadora por la provincia de Buenos Aires. Aunque parece improbable que Cristina Fernández de Kirchner, la influyente senadora no sólo por esposa del Presidente, sea candidato a algo el año próximo, sigue siendo una opción para el territorio bonaerense. Decir otra cosa es sumarse a la guerrilla verbal de los protagonistas.
A la vez los kirchneristas acaban de conformar una coordinadora que eventualmente pueda darle al Presidente formas legales de presencia de ir a elecciones fuera del Partido Justicialista.
La relación Duhalde-Macri tiene su lado curioso ya que fondea, así son las cosas, la formación de una alianza de centro-derecha donde quiere ser líder Ricardo López Murphy. Con coherencia, el ex ministro de Defensa y Economía de Fernando de la Rúa le reclamó al titular de Boca Juniors que termine sus amoríos con Duhalde. Los Macri son familia de fortuna y a pesar que no los aman en el Palacio, prefieren no ahondar los enojos y seguir haciendo negocios. No habrá entonces gran coalición conservadora republicana y menos aún acuerdo electoral entre López Murphy y Elisa Carrió como se sigue especulando sin ton ni son de que quieren cada uno de ellos, a pesar del discurso institucional tan parecido.
La relación con Brasil y reformulación del Mercosur
Por varias cuestiones puntuales, los electrodomésticos, el programa de inversiones de la petrolera Repsol y el régimen automotor, se marcha a un ajuste del Mercosur. Aunque estos y otros temas menores afectan el comercio argentino-brasileño, ponen de relieve que es el programa de integración el que debe ser precisado, con más atención sobre los intereses de los países socios y adheridos para que se pueda avanzar con certeza al mercado sudamericano.
Era un escenario inevitable aunque habría que subrayar que como en otras ocasiones los hechos superan las previsiones. Si viene un ajuste para el Mercosur debería llegar su correlato para la política económica que diluya las asimetrías con Brasil. Esto es el renacimiento sostenido y diversificado de la industria. Veremos que se escribe en el presupuesto sobre esto. ¿Es posible reindustrializar fuera del proceso de integración? Ahora que en los dos países el Estado asume un rol orientador más amplio, que no se dejan las cosas solo al arbitrio del «mercado», hay condiciones para un replanteo de la división del trabajo surgida de los acuerdos liminares del Mercosur que dejaba a la Argentina en el espacio agrario-industria liviana, en tanto Brasil dominaba la industria pesada. No se va a construir otro esquema patas para arriba, sino a una división del trabajo que permita, como meta, utilizar mejor las capacidades.
Amén de ubicar en la realidad la situación del convenio automotor, cuya liberación ha quedado en suspenso, el suceso de la misión relámpago de Roberto Lavagna en Brasil es haber conseguido el compromiso de Lula que habrá financiación puntual para que Petrobras construya el gasoducto del sur, obra estratégica por que es que la garantizara el fluido a Chile y despeja también la suerte del gasoducto del norte donde así ahora no se paralizarían las inversiones españolas para esa obra que está en manos de Techint.
Lula ha recibido críticas internas por «demasiado condescendiente» con la Argentina, voz de un sector del empresariado paulista que sueña con la hegemonía absoluta. El lenguaje directo de Kirchner, que a veces genera imaginerías rupturistas, no lo inmutó sea por que lo conoce, sea porque el brasileño no pierde de vista lo fundamental que no es dañar la relación bilateral, base de sustentación de una estrategia mayor. Seguramente surgirán nuevos entreveros puntuales pero no se regresará a la vieja confrontación histórica. *
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