Muerte y caos

Vehículos con carrocerías retorcidas, pedazos de carne humana dispersos por todas partes y edificios modernos con fachadas devastadas muestran la sangrienta potencia del atentado con coche bomba ayer jueves frente a la embajada de Australia en Indonesia.

Eran las 10h30 locales (03h30 GMT) cuando el barrio de Kuningan, con amplias avenidas y denso tráfico, fue sacudido por una terrible deflagración. La onda expansiva barrió todo a su paso, autos, bicicletas y motos, transeúntes, mientras la reja metálica de la embajada quedó destruida.

«No hubo llamas o destellos, solo una gran nube de humo blanco», relata Didi Istanto, que acaba de salir de su edificio de oficinas.

Un amplio centro comercial cercano a la embajada quedó con sus vidrieras destrozadas por la explosión.

A lo largo de cientos de metros el piso está lleno de restos de vidrio y metal, lo que complica el ir y venir de los socorristas con su camillas. *

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