La OTAN respaldó a Moscú
La OTAN y Rusia acordaron ayer intensificar la cooperación en la «lucha contra el terrorismo internacional», mientras Estados Unidos y Gran Bretaña ratificaron su solidaridad con Moscú, aunque persisten dudas y críticas por el desenlace de la toma de rehenes de la semana pasada en Beslán, Osetia del Norte.
«No hay nada que justifique estos actos. El desafío del terrorismo requiere una movilización amplia y urgente de todas las naciones», afirmó la declaración emitida hoy al término de una reunión del Consejo OTAN-Rusia en Bruselas.
Agregó que los miembros del consejo, creado en 2002, «están determinados a fortalecer e intensificar sus esfuerzos contra esta amenaza compartida».
Los representantes de los 26 países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y su colega ruso condenaron «los atroces ataques terroristas perpetrados recientemente contra el pueblo de la Federación Rusa».
El miércoles unas 1.200 personas fueron secuestradas en la escuela 1 de Beslán por un comando que exigía el retiro de las tropas rusas de Chechenia y la liberación de presos ingushes y chechenos.
Después de 53 horas hubo una explosión sobre cuyo origen se carece de toda precisión, tras la cual las fuerzas rusas lanzaron un asalto que concluyó con una masacre.
Al menos 335 personas murieron, según cifras oficiales que no incluyen a 31 miembros del comando fallecidos. Otras fuentes hablan de hasta 600 víctimas mortales, mientras permanecen desaparecidas otras 200 personas.
El diputado ruso y defensor de los derechos humanos Serghiei Kovaliov acusó a Occidente de cerrar los ojos ante el «terrorismo de Estado» que aplica el gobierno de su país en lo que respecta a Chechenia.
«Apoyen a Putin si quieren recuperar la peligrosidad de la ex Unión Soviética», advirtió Kovaliov en Berlín, al referirse a la política rusa hacia Grozny y a la masacre de Beslán.
Pero en Washington hubo más voces de «solidaridad» con Putín, aunque un vocero de la cancillería aclaró que debe haber un «acuerdo político» en Chechenia.
«Estamos todos unidos frente al terrorismo», dijo el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, quien junto a su vicecanciller firmó el libro de condolencias en la embajada rusa.
Powell, que recordó que Estados Unidos ofreció ayuda humanitaria, dijo que «tomar a niños como rehenes, ponerlos en riesgo, matarlos de este modo terrible debe ser condenado sin condiciones», una frase con la cual descargó toda la responsabilidad de la masacre en el comando checheno. *
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