ANALISIS INTERNACIONAL

La política de Bush expandió el terrorismo en el mundo

En su discurso de clausura de la Convención republicana en Nueva York, Bush afirmó que gracias a su política, sindicada como «antiterrorista», había aumentado la seguridad en EEUU y en el mundo.

Pero la realidad internacional muestra un panorama totalmente distinto al que delineó el presidente.

Como proclamaban los manifestantes en las calles e incluso en el interior del Madison Square Garden (unos 1.800 de los cuales fueran a parar a la cárcel), «el real terrorista es Bush» y su política «está creando las condiciones para el desarrollo del terrorismo en el mundo».

Varias formas de terrorismo

Según Bush (y Cheney el día anterior había tocado la misma tecla) las intervenciones militares en Afganistán e Irak habían reducido las bases del terrorismo y reforzado la seguridad. Pero en verdad nunca el mundo estuvo tan inseguro.

El terrorismo se ha extendido a todo el planeta, asumiendo diversas formas, absolutamente repudiables todas, y que deben ser enfrentadas por la decisión conjunta de la comunidad internacional, y no a los misilazos, cuyo único resultado es incrementar las réplicas terroristas.

Desde luego, su primera forma es el terrorismo de Estado que los EEUU vienen practicando a diestra y siniestra, como prolongación de sus intervenciones militares, desembarcos de marines y asesinatos de la CIA que colman la historia de América Latina, reeditadas en los últimos tiempos por las incursiones en la Dominicana, Granada y Panamá, la guerra del Golfo y las invasiones en Afganistán e Irak.

Terrorismo son las torturas infamantes en las cárceles, de Abu Ghraib a Guantánamo, por orden de los mandos militares superiores que se busca exculpar en juicios de pacotilla (tema que por supuesto Bush omitió). Todos estos son tan terroristas como los que derribaron las Torres Gemelas.

Sobre el conflicto palestino-israelí Bush hizo una única referencia a «nuestros buenos amigos de Israel», los mismos que aplican el terrorismo de Estado contra los palestinos y engendran una espiral de sangre que no se detiene, de los atentados de kamikazes en Beersheva a las enésimas matanzas de represalia en Gaza.

Terroristas son los secuestradores de niños en el episodio, que nos tiene el corazón en un puño, de la escuela de Osetia del Norte, continuación de los atentados en el teatro de Moscú, del mismo modo que con métodos terroristas se reprime a los independentistas chechenos.

Terrorismo es lo que se practica en Darfur, al sudoeste del Sudán, y en otras regiones de Africa, al igual que los secuestros y asesinatos por parte de diversos grupos iraquíes de italianos, turcos y nepaleses, lo cual a su vez engendró réplicas salvajes contra los musulmanes en Katmandú.

«Soldados de la libertad»

Más cerca nuestro, vivimos los atentados terroristas contra la AMIA en Buenos Aires y la sublevante impunidad para sus ejecutores.

Son algunos ejemplos de una plaga que se extiende en el mundo, y que la política de Bush no hará otra cosa que exacerbar.

El presidente caracterizó a los cientos de miles de integrantes de las fuerzas armadas de EEUU dislocados por el mundo, y en particular a los efectivos enviados a Irak, como «soldados de la libertad», y afirmó que están contribuyendo a restablecer la democracia. Nada más alejado de la realidad.

Son tropas de ocupación, que masacraron a la gente en la invasión (lo mismo que en la anterior guerra del Golfo conducida por Bush padre) y sigue perpetrando matanzas hoy, como en Bagdad, en Najaf y en Falluja.

La mayoría de la población desea que se vayan y elegir su gobierno propio. El gobierno de Allawi, elogiado por Bush, es percibido por la población como una emanación de los ocupantes extranjeros, a cuyo servicio está, y que incita a los iraquíes a matarse entre ellos para evitar que un mayor número de soldados norteamericanos retorne a su país en un cajón envuelto en una bandera.

Servicios prestados

EEUU practica el terrorismo en escala mayúscula, forma a terroristas y los protege. Ya citamos el caso de Luis Posada Carriles, autor de la voladura del avión cubano en 1976, que provocó 73 muertes, y del intento de asesinato a Fidel Castro en Panamá en 2000. Este archicriminal se benefició del indulto de la presidenta Mireya Moscoso, que a punto de abandonar su mandato cumplió con el pedido de Colin Powell y de la mafia terrorista de Miami.

De inmediato se lo comunicó al ex embajador yanki en Panamá, Simón Ferro, en cuyo contestador dejó el siguiente mensaje: «Embajador, buenos días, es la Presidenta para informarle que ya los cuatro cubanos fueron indultdos en la noche de ayer y que ya salieron del país. Tres van rumbo hacia Miami y el otro (Posada Carriles) con rumbo desconocido. Hasta luego. Un abrazo». Misión cumplida. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje