"Todos corrían, nos disparaban, vi cosas en llamas que caían del techo"

Los niños, testigos del horror

«Escuché una explosión, entonces rompí un vidrio para huir. Todos corrían, nos disparaban, vi cosas en llamas que caían del techo», relató un niño de 12 años frente a las cámaras de NTV y RTS. El niño sufrió heridas superficiales, debidas según precisó a «las esquirlas de vidrio».

Otro niño de aproximadamente la misma edad lloraba desesperado en brazos de su abuela, que desde hacía dos días esperaba ansiosa frente a la escuela. «Muertos, muchos muertos. Muchos niños muertos», murmuraba, con la voz ahogada.

También los cronistas rusos relataron el caos de Beslan, entre tiroteos, soldados que tomaban posición y el paso de las camillas de los socorristas. «Estamos en el gimnasio -contó Julian Manyon, de ITV-, hay al menos 100 cadáveres. También niños, lamentablemente».

«Del edificio de la escuela vi salir los cuerpos de entre 200 y 300 personas», dijo por su parte Giampaolo Visetti, enviado del diario italiano La Repubblica.

«Siguen saliendo camillas, en este punto cargadas lamentablemente sólo de muertos… Ya hace media hora que siguen saliendo», relató.

Los testigos de Beslan relataban una historia que conocían sólo a medias, con lagunas difíciles de colmar en medio del desorden de la acción de las fuerzas rusas y la muerte. Una acción -reiteró el FSB, los servicios secretos rusos- «absolutamente no planificada», sino dictada por las circunstancias.

«Por nuestra parte -declaró Valeri Andreiev, jefe del departamento osetio del FSB, al segundo canal de televisión rusa- no había ninguna acción de fuerza prevista, nosotros teníamos intención de llevar adelante las negociaciones». Según su reconstrucción, los hechos se precipitaron cuando cuatro médicos de defensa civil, gracias a un acuerdo alcanzado con el comando checheno que tomó la escuela, entraron para recuperar los cuerpos de las personas muertas en la primera fase del secuestro.

«Hubo dos poderosas explosiones e, inmediatamente después, algunos rehenes, adultos y niños, comenzaron a salir corriendo, mientras los bandidos abrían fuego en forma enloquecida sobre los fugitivos», describió.

En ese momento, las fuerzas rusas «respondieron al fuego» para, según dijo, «salvar la vida de los rehenes». «Muchos fueron salvados», según un oficial consultado por Itar-Tass: «Los niños que permanecieron en la escuela, en general quedaron incólumes. Las víctimas están entre aquellos que huyeron y que fueron blanco del comando».

Todas las versiones coinciden en la dureza de los secuestradores: «Es gente realmente cruel -afirmó el pediatra Leonid Roshal, a quien los propios miembros del comando habían pedido como mediador-, un enemigo sin escrúpulos. Hablé con ellos muchas veces por celular, y cada vez que les pedí hacer llegar alimentos, agua y medicinas, se negaron». *

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