Ante eventuales crisis en la balanza de pagos

Lula quiere que el FMI le otorgue línea de emergencia

«Ese es el camino que buscamos. Una línea de emergencia, y no un préstamo con exigencias y metas», dijo a ANSA una fuente del equipo económico del gobierno de Lula da Silva, al comentar versiones recogidas por la prensa local.

El director gerente del FMI, Rodrigo Rato, llegará hoy a Brasilia para reunirse con el presidente Lula da Silva y con el ministro de Hacienda, Antonio Palocci.

El FMI ha afirmado en varias ocasiones que está dispuesto a dar continuidad al actual acuerdo que tiene con Brasil, que vence en octubre, si así fuera el deseo del país.

El gobierno de Lula renovó a finales del año pasado su último acuerdo con el Fondo, por 14.000 millones de dólares, pero lo hizo en forma «preventiva», es decir que no retira los recursos que tiene a disposición, y los utiliza como una garantía. El ministro Palocci ha declarado ya en el pasado que la economía brasileña «va muy bien», y que la decisión sobre renovar o no el acuerdo con el FMI se tomará sólo a fines de año.

La intención del gobierno es pedirle al FMI la creación de una línea de crédito de rápido acceso, sin las condiciones tradicionales que se exigen para los préstamos «stand-by», a la que pueda recurrir en caso de una abrupta interrupción de los flujos de capitales por alguna «crisis de confianza».

De todos modos, Palocci y su colega de Planificación, Guido Mantega, ya adelantaron que, aunque Brasil no renueve su acuerdo con el FMI, igual mantendrá su meta de un superávit fiscal primario del 4,5 por ciento del producto interno bruto (PIB).

Además de la posibilidad o no de renovar el acuerdo, el gobierno de Lula y el FMI ya vienen avanzando en la discusión de nuevos criterios para el cálculo del superávit primario que el organismo exige a los países que asiste.

La meta de superávit primario del 4,5 por ciento del PIB para 2004 representa un ahorro de 24.300 millones de dólares. Hasta julio, el gobierno ya registró un superávit de 17.900 millones de dólares.

La discusión sobre no tomar en cuenta algunas inversiones públicas  que sean capaces de generar ingresos de forma rápida  en el cálculo del superávit primario, podría derivar en un acuerdo a finales de año, sostiene el diario Valor Económico.

«En el gobierno se da por cierto que al menos 3.000 millones de reales (1.000 millones de dólares) en inversiones públicas quedarán fuera del cálculo del déficit, y que la mitad de esos recursos se destinará a la mejoría de carreteras», agrega.

Por su parte, el ministro de las Ciudades, Olivio Dutra, confirmó ayer que Brasil también quiere retirar del cálculo del superávit primario las inversiones en saneamiento básico y vivienda. *

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