ANALISIS INTERNACIONAL

Asume Torrijos, en un nuevo tiempo de América Latina

Martín Torrijos asume hoy la presidencia de Panamá. Es parte del nuevo tiempo que vive América Latina, con la victoria de Chávez que lo confirma en la presidencia de Venezuela; la asunción de Leonel Fernández, del Partido de la Liberación Dominicana (el partido de Juan Bosch) en la República Dominicana; la consolidación del curso del gobierno brasileño en la perspectiva de un crecimiento sostenido de la economía y la mejora en los aspectos sociales; la plausible gestión del gobierno argentino y las posibilidades abiertas para cambios progresistas en países del sur en un futuro próximo.

Panamá cambia de rumbo

Las del pasado 2 de mayo fueron las primeras elecciones efectuadas en Panamá sin la presencia de tropas norteamericanas, que se mandaron mudar a fines de 1999 en virtud de los tratados suscritos en 1977 entre el presidente Carter y el general Omar Torrijos, padre del novel mandatario cuyo recuerdo hoy emerge vivamente. El centroizquierdista Partido Revolucionario Democrático de Torrijos, unido al socialcristiano Partido Popular, venció con el 47,4% de los votos (con abstención reducida y voto no obligatorio) tras una campaña basada en un programa de lucha contra la pobreza (que afecta a casi la mitad de la población), la corrupción (que golpeó de lleno a Mireya Moscoso y sus allegados) y la desesperanza, al influjo del lema de la canción de Ruben Blades «Sí, se puede». En la elección anterior había obtenido 37,6% de los votos. El ex presidente Guillermo Endara, segundo con el 30,4% de votos, es el mismo que había jurado su cargo en la base norteamericana de Fort Clayton en la noche de la invasión del 20 de diciembre de 1989. La gran derrotada fue Mireya Moscoso, cuyo candidato en nombre del arnulfismo José Miguel Alemán obtuvo apenas el 17,2% de votos, con un desplome vertical en relación a la anterior elección.

Martín Torrijos dedicó la victoria al recuerdo de su padre. «Yo sé que hoy mi padre estaría orgulloso. Lo que sembró Omar Torrijos vive para siempre», declaró. Se refería en particular a su brega incesante por recuperar el Canal para la soberanía panameña, lo que logró mediante la firma de los tratados con Carter pero no pudo ver porque murió en accidente de aviación el 31 de julio de 1981. Existe la fundada presunción de que su muerte resultó de un atentado de la CIA, en un operativo que segó, en forma casi simultánea, las vidas del presidente ecuatoriano Jaime Roldós y del jefe de las fuerzas armadas peruanas, general Hoyos.

La historia deformada

Veinte años después de su muerte, sus familiares insistían en que fue víctima de un complot homicida. Un cable del 1º de agosto de 2001 decía: «El abogado Marcelo Jaén, designado por la familia Torrijos para investigar las causas del accidente de avión en que murió, asegura que se trata de un crimen. Sobre esto hay declaraciones contundentes y suficientes».

Entre los lugares donde se festejó con mayor énfasis la victoria de Torrijos estuvieron las barriadas pobres de Los Chorrillos, en la capital. Allí se produjo la mayor cantidad de víctimas en la invasión de 1989. Ahora asistimos al intento de tergiversar completamente, a través de los grandes medios de comunicación, el contenido de este episodio, inscrito en la lista de los cientos de invasiones de los marines norteamericanos contra nuestros países, siendo las más recientes la de la Dominicana en 1965 para frustrar el intento de restablecer el gobierno constitucional de Juan Bosch y la de Granada el 25 de octubre de 1983, sin hablar de la reocupación de Haití, el secuestro y alejamiento de Jean-Bertrand Aristide en febrero de este año.

En los cables se afirma que la invasión yanki tuvo por objetivo «poner fin a los crímenes del régimen militar» (de Noriega), cuando se proponía en realidad desconocer los tratados Torrijos-Carter, perpetuar el dominio yanki y sus bases militares, con sus escuelas de contrainsurgencia y la sede del Comando Sur. Por algo hicieron jurar como presidente a uno de los suyos, Guillermo Endara, en una de esas bases militares.

Terrorismo y corrupción

Mireya Moscoso se despidió con el indulto de los cuatro asesinos terroristas encabezados por Luis Posada Carriles y envuelta en escándalos de corrupción. Ambos extremos suelen andar juntos. Fue la ejecutora de las directivas de Colin Powell y de la mafia de Miami, con la cual tenía un vínculo permanente su hermana Ruby. Ahora acaba de reconocer que sobre este tema estuvo ella personalmente en contacto con el ex embajador norteamericano de origen cubano Simón Ferro, ubicado en Miami. Los hechos descubiertos de corrupción, nepotismo, uso discrecional de fondos, son variados, y algunos muy originales.

Ahora empieza un tiempo nuevo. *

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