Batahola por el piquetero Castells
Los amigos del enemigo más tenaz de Néstor Kirchner intentaron desplazar las vallas que protegen el palacio presidencial, pero fueron sólo escarceos menores. Lo duro vino después. Todo en un día peculiar por el fugaz paso del titular del FMI, Rodrigo de Rato, la también rápida presencia del presidente de Chile, Ricardo Lagos, que vino a inaugurar una exposición permanente que funciona en el Congreso de homenaje a Pablo Neruda y una matinal y cordial reunión entre el Presidente con la cúpula de la Iglesia Católica.
Fue, dicen, un encuentro de distensión luego de rispideces verbales semanas atrás, la Iglesia prometió respaldo a las políticas sociales. Cuentan que Kirchner los recibió con un «Ustedes son los enviados de Dios; más tarde veré al enviado del Diablo». Se refería al jefe del Fondo. Vayamos por asunto. Castells está preso desde la semana pasada en una alcaldía de la provincia del Chaco porque está acusado de extorsión contra un casino de juego y él se niega a declarar ante el juez porque no reconoce su detención como legal. Ha dicho que la plata que recibió su movimiento fue en carácter de donación para adquirir alimentos para los más necesitados. La movilización de ayer del MIJD, simbólicamente acompañado por militantes de otros sectores de los piqueteros considerados «duros», reunió el reclamo a la libertad de Castells con el repudio a la visita relámpago del hombre máximo del Fondo, por la liberación de detenidos en un fuerte incidente frente a la Legislatura porteña semanas atrás y por que se terminen los juicios contra unas 4 mil personas que participaron en los últimos años de protestas reivindicativas con corte de rutas o caminos.
Pero cuando la esposa de Castells, Nina Peloso, intentaba entrevistar a altos funcionarios, luego de los escarceos contados, para entregar su petitorio con las demandas relatadas, irrumpió violentamente el grupo Quebracho que avanzó sobre la Casa Rosada y fue frenado mediante gases lacrimógenos y balas de goma, dos herramientas de represión que en tiempos de Kirchner no habían sido utilizadas en la Capital Federal.
Incluso hubo enfrentamientos entre piqueteros con integrantes Quebracho, porque el MIJD, que no es blando en estas cosas, deseaba que la movilización fuera pacífica, tanto para no agrietar aún más la brecha que les separa de las capas medias sino también de otros sectores piqueteros que sólo hicieron formal acto de presencia en la víspera y que no quieren sacar los pies del plato, a pesar de su verbo inflamado.
La represión se circunscribió a los militantes de Quebracho y más de medio centenar de ellos quedó detenido no solamente en la Plaza de Mayo sino en los andenes de varias estaciones del subterráneo de la línea «A».
Las refriegas se extendieron a las inmediaciones del Ministerio de Economía, que está a escasos metros de la Casa de Gobierno, porque en aquel edificio estaba De Rato con el titular de Economía Roberto Lavagna y al cercano Banco Central.
El jefe del FMI ya había recibido muestras de repudio en el Hotel Sheraton, donde se aloja él y su comitiva. Estuvo de paso pero dejó en sus reuniones, que incluyó una con Kirchner y otra con el presidente del Banco Central, Alfonso de Pratt Gay, un mensaje claro para que Argentina mejore su oferta a los tenedores de bonos de la deuda externa, autorice el incremento de tarifas de los servicios públicos, atienda reclamos de los bancos privados con demandas por los efectos de la pesificación de la economía, y otros puntos. Argentina y el FMI tienen en stand by la continuación de las negociaciones acerca del cumplimiento de las metas de un acuerdo bilateral porque Kirchner y Lavagna prefieren poner todos sus esfuerzos en resolver el default privado, que tiene paralizado créditos financieros importantes para mantener el ritmo de crecimiento local.
Fuentes habitualmente bien informadas contaron que en encuentros tensos, tanto Kirchner como Lavagna insistieron ante De Rato que no habrá más plata para los acreedores y que el asunto de las tarifas está en camino de encararse previa aprobación de un nuevo marco regulatorio para los servicios públicos que, en principio, a las empresas concesionarias no les entusiasma.
Hubo acuerdo, sujeto a la aprobación del directorio del FMI, sobre qué préstamos de la institución se reprograman y cuáles Argentina deberá pagar con la idea de que el dinero le será reintegrado si en enero próximo se aprueba la marcha del convenio bilateral. Para entonces, el gobierno espera tener sancionado el presupuesto del año próximo que no incrementará el 3% de superávit destinado a la deuda, porcentaje que el FMI desea, esta visita comentada ratificó, que se incremente al 4,5%.
De Rato charlaba con Lavagna en medio de los incidentes que dejó además de 100 detenidos, media docena de policías heridos. Por eso, los movimientos del titular del FMI fueron sigilosos.
Al atardecer, las voces eternas de Neruda dieron otro marco a la jornada cuando Lagos y Kirchner abrieron la muestra que recordará al poeta para siempre. Al menos, sosiego en un día muy particular. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad