Adelgace en un instante

Nueva York, ANSA

Estudiosos norteamericanos que probaban un nuevo remedio contra el cáncer descubrieron que este compuesto suprime el apetito en los animales de laboratorio, haciéndolos bajar de peso drásticamente, sin más efectos colaterales.

El aspecto más interesante del casual descubrimiento, escribe en la revista Science Frank Kuhajda, de la Johns Hopkins University de Baltimore, está en el hecho de que este compuesto, llamado en código C-75, engaña el organismo del animal, el ratón en este caso, haciéndole creer que ya comió.

Esto significa que el metabolismo no disminuye, es decir que el cuerpo sigue quemando calorías, como si acabara de reaprovisionarse.

Los ratones usados en los experimentos de Kuhajda y sus colegas simplemente perdieron el apetito después de la inoculación de C-75, dejando de comer, y dos días después ya habían perdido el 25 por ciento de la masa corporal.

Está por verse ahora si este compuesto tendrá el mismo efecto en el hombre de manera tan inocua, pero el descubrimiento abrió una nueva puerta en la búsqueda de remedios contra la obesidad que aflige a un norteamericano de cada cuatro, mientras uno de cada dos tiene sobrepeso.

El C-75 nace de una investigación desencadenada por el descubrimiento en los primeros años 90 sobre el mecanismo de crecimiento de los tumores, que para prosperar se sirven de un sistema enzimático llamado «síntesis para ácidos grasos» (FAS).

No está bien claro por qué, pero combustible para producir la energía necesaria y proliferar las células cancerosas recurren a este FAS, que en general regula el desmantelamiento de las moléculas de azúcares y otras sustancias necesarias para conseguir piezas con que construir las grasas para conservar en el tejido adiposo como reserva energética.

Kuhajda y sus colegas estaban convencidos de que sintetizando una molécula capaz de neutralizar el FAS conseguirían frenar el crecimiento de los tumores. Grande fue la sorpresa cuando vieron que los ratones perdían de inmediato apetito y peso.

Pero la pérdida de peso es un hecho grave en un enfermo de cáncer, y de allí la necesidad de comprender cómo funciona el C-75.

Así se descubrió que en presencia del C-75 en el sistema nervioso central aumenta la cantidad de malonil-COA que, por el contrario, hace caer los niveles de péptido Y, conocido regulador del apetito.

El péptido Y aumenta cuando no se come, dando la sensación de apetito, mientras el metabolismo entra en un régimen de bajo consumo energético.

Esto complica la vida de quien hace dietas, que siente que aumenta su apetito mientras baja el consumo de calorías, es decir el consumo de grasas de más.

Ausencia de efectos colaterales aparte, lo que hace pensar que el C-75 se puede usar como remedio para la obesidad es sobre todo el hecho de que, una vez suspendido su suministro, el apetito vuelve como antes. Al menos en los ratones.

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