Ruckauf pidió que Menem renuncie a conducir el PJ
Con un pedido del gobernador bonaerense Carlos Ruckauf de que Carlos Menem debería dar «un paso al costado», de hecho reclamó que el actual titular del Partido Justicialista debería renunciar a ese cargo que el riojano tiene hasta fines del 2002 y abrió un curso de final abierto.
Llámese sugerencia o úkase, el reclamo de Ruckauf se efectivizó en el encuentro que sectores del peronismo convocados por el senador Antonio Cafiero, buscan reencontrar su propia identidad luego de la derrota electoral de octubre del 1999, frente a Fernando De la Rúa.
Con esta demanda y otros pasos que el gobernador bonaerense ha dado en los últimos días para conformar una corriente interna propia dentro del Partido Justicialista, ha pegado un salto en la carrera hacia las presidenciales del 2003.
Ruckauf ha pedido hace poco que los partidos políticos deberían acordar «una tregua política» para evitar que las pugnas electorales del año próximo, cuando se renueve la totalidad de la Cámara de Senadores y la mitad de la de Diputados Nacionales, traben el clima de convivencia entre el gobierno y la oposición para encarar la difícil coyuntura económica y sus prioridades: trabajo y empleo.
Está haciendo otra cosa. Es sabido que desde la derrota electoral del 99, el Partido Justicialista sufre una dispersión notable, con espacios de poder disgregados y una conducción real que parece estar más en las manos del grueso de gobernadores que en las de Menem. El ex presidente no se comprometió de participar del seminario «La identidad del peronismo hoy», por temor a que allí se planteara la necesidad de una autocrítica de la década menemista.
No parece casual que la definición de Ruckauf aparezca cuando volvieron a surgir los rumores sobre una supuesta intención del ex gobernador Eduardo Duhalde –eterno rival de Menem y, por ahora, aliado de Ruckauf– de impulsar una maniobra tendiente a dejar sin efecto el mandato partidario del ex presidente.
Incluso podría buscarse como atajo, anticipar elecciones internas dentro de esa tienda política para dirimir quiénes serán sus conductores. Duhalde es titular del Congreso del Partido Justicialista.
Pero, ¿es el propio Duhalde quien busca el sillón de titular del peronismo o en realidad es Ruckauf el que aspira a ese lugar, como un paso ineludible en su carrera a la candidatura presidencial en el 2003?
Disparen contra Menem
Ruckauf, un adicto a las encuestas, cree que es buen negocio golpear contra Menem, convertirse en el principal impugnador de una década menemista (pese a que él fue vicepresidente durante el segundo mandato del líder riojano) y así transformarse en una suerte de figura renovadora después de más de diez años de hegemonía menemista en el Partido Justicialista. De hecho, ha asumido esa postura desde que llegó a La Plata, en cada aparición pública, en cada reportaje.
Menem ayer publicó en «La Nación» un artículo donde fustiga la creación por parte del gobierno de la Alianza de la Oficina Anticorrupción, a la que comparó con la comisión del senador norteamericano Joseph McCarthy, que en los años ’50 desplegó la «caza de brujas» en nombre del anticomunismo. El menemismo sostiene que hay «persecución política» desde el momento en que su amigo Víctor Alderete fue detenido como «jefe de una organización» formada para delinquir. Alderete tiene numerosos procesos por mala gestión de la Obra Social para los jubilados. Ayer fue sumado a este tropel que debe ir a los tribunales, el conductor televisivo, Gerardo Sofovich, otro íntimo del ex presidente, cargado de acusaciones por su gestión frente al canal oficial, el 7.
Por su lado Ruckauf ha tomado una política de acercamiento a De la Rúa porque –dice– «si hoy le va mal al gobierno, nos va a ir mal a todos», idea que mantiene, por ahora, a pesar de la caída de imagen del Presidente.
El apuro del gobernador tiene además como motivación evitar que ahora que el gobierno ha convocado al «diálogo» para buscar formas de distender la tensión política y social, el menemismo sea el interlocutor peronista. Ya ocurrió el jueves cuando el ministro del Interior recibió a la delegación peronista encabezada por el gobernador pampeano, Rubén Marín, vicepresidente del Partido Justicialista.
Difícilmente el gobernador bonaerense consiga el respaldo de los gobernadores de Santa Fe, Carlos Reutemann o el de Córdoba, José Manuel De la Sota, porque ambos tienen aspiraciones para el 2003.
Para el gobierno, que encuentra dificultades para saber quién puede realmente asumir compromisos por el peronismo, este movimiento de Ruckauf puede no serle positivo.
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