El gobierno argentino repudia xenofobia en el gran Buenos Aires

¿Ku Kux Klan contra bolivianos?

Raúl Zaffaroni, ex juez y legislador del Frepaso y ahora titular del Instituto Nacional de Lucha contra la Discriminación y la Xenofobia (Inadi) se presentó ante una asamblea de damnificados que han resuelto enfrentar estos actos de racismo: «Vengo de parte del presidente de la República (Fernando De la Rúa) –dijo y se produjo un súbito silencio–. Vengo lleno de vergüenza por los que les han hecho. Quiero pedirles disculpas. Los argentinos no somos así».

Y el funcionario escuchó: «Estamos doloridos por cómo nos discriminan estos delincuentes y porque no tenemos ni dónde quejarnos. Usted va a la policía y no le toman en cuenta por ser boliviano, los llama para que lo defiendan, pero se queda esperando», murmuró.

Zaffaroni cree que «existe la seria presunción de que los ataques son responsabilidad de una organización en la que hay miembros de algún organismo de seguridad o mano de obra desocupada».

Por razones comprensibles los bolivianos de Escobar, Pilar, Campana, Zárate, Exaltación de la Cruz, todas localidades del norte cercano a esta capital, nunca se habían decidido a juntar a gran parte de las víctimas de los asaltos violentos que ocurren para que sean ellas mismas las que les expliquen «a los doctores» cómo es vivir bajo el terror.

¿Hay intereses inmobiliarios?

Las quintas están en zonas lindantes donde en los últimos años se construyeron barrios exclusivos, casas de descanso, especialmente en Pilar. Tal ha sido el crecimiento de ese lugar que el Hotel Sheraton abrió un edificio de gran nivel y se han asentado dos Universidades privadas de excelencia. Hay quienes sospechan que la extensión de esos nichos de riqueza requiera alejar a «indeseables» o conseguir sus tierras.

Hombres y especialmente mujeres asaltadas clamaron para que sus compatriotas pierdan el miedo, que denuncien a quienes los flagelaron. Muchos bolivianos desconfían hasta de los bancos y guardan sus ganancias en sus casas. Pero sobre todo temen por sus hijos y que vuelvan a ser flagelados. «Â¡Vamos paisanos –arengó un orador– basta de miedo!»

Una mujer, madre de 8 hijos, denunció: «Siempre nos robaron, nos molestaron, nos trataron de bolitas sucios, de bolivianos de mierda». Otra mujer amenazó con armarse para defenderse de los vándalos.

Para el interventor del Inadi, el modus operandi de las bandas de encapuchados no deja lugar a equívocos. «Invocan a la policía, entran de una patada en la puerta y torturan. Se quedan tres horas en las casas, no sólo con la impunidad que eso implica, sino contradiciendo todo lo que dice la criminalística. En mis 22 años de juez nunca vi este tipo de acciones en delincuentes comunes».

El diario Página/12 adelantó que la Justicia investiga a miembros de la policía bonaerense como posibles cabecillas de una banda que incluye además a ladrones civiles. Eso no significa «que no existan otras dos bandas que copian métodos, menos profesionales», aclaró una fuente de la pesquisa. En el interior de la policía bonaerense esa posibilidad también se confirma.

Por la complejidad del caso, la Procuración General de la Suprema Corte de Justicia designó a dos instructores judiciales para asistir al fiscal en la investigación de las bandas xenófobas. Podrían comenzar con indagar a una radio de gran audiencia que emite permanentemente mensajes contra los extranjeros, especialmente los bolivianos y paraguayos. O por qué los ediles de la comuna de Escobar se negaron votar una ordenanza que castiga la discriminación y la xenofobia. El intendente de esa ciudad, el ex comisario derechista Luis Patti, que tiene antecedentes de torturador, es el jefe del Partido Bonaerense, al que pertenecen los ediles. Hoja con verde, parra.

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