El conflictivo tema de Chiapas no estuvo en debates electorales

El conflictivo estado de Chiapas, sacudido desde enero de 1994 por una insurrección armada mayoritariamente indígena, será uno de los grandes desafíos del próximo presidente de México, gane quien gane en los reñidos comicios del próximo domingo.

Paradójicamente, sin embargo, el tema Chiapas estuvo ausente a lo largo de casi toda la campaña política de los dos principales candidatos, el oficialista Francisco Labastida y el opositor centroderechista Vicente Fox.

La guerrilla zapatista a su vez mantuvo una actitud cautelosa a lo largo de varios meses previos a la elección, lo que revela su poco entusiasmo sobre un proceso en el que ha quedado relegada a un segundo plano y también el hecho de que espera a quien resulte ganador para saber las cartas que jugará.

Desde que se interrumpió el diálogo de paz en setiembre de 1996, seis meses después de firmarse los primeros acuerdos entre el gobierno y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, han sido constantes los silencios y esporádicas las apariciones del dirigente más visible del movimiento, el subcomandante Marcos.

Los comentaristas políticos creen que el EZLN decidió desde hace tiempo que con el actual presidente Ernesto Zedillo ya no podría reanudar las negociaciones de paz y en cambio apostó por el que resulte triunfador en los comicios del domingo.

La última iniciativa a favor de la paz ocurrió el 7 de septiembre de 1999, cuando el gobierno mexicano propuso al EZLN reanudar el diálogo, a partir del restablecimiento de la confianza entre las partes.

El ministro de Gobernación, Diódoro Carrasco, envió una carta abierta al EZLN en la que anunció que propuso al Senado una iniciativa sobre derechos y cultura indígena y convocó al zapatismo a concertar un programa pautado para el cumplimiento de los acuerdos de San Andrés, pactados en 1996.

La carta nunca fue respondida ni siquiera cuando, unos días después, el negociador de la paz en Chiapas, Emilio Rabasa, señaló que el gobierno estaba dispuesto a reubicar al Ejército y reducir sus tropas en Chiapas.

La guerrilla zapatista reapareció en el escenario en días pasados, para anunciar que no obstaculizará las consultas y permitirá la instalación de mesas en sus bastiones, pero se negó a llamar a sus simpatizantes a sufragar por alguno de los candidatos o sus partidos.

Marcos subrayó que las bases de apoyo zapatistas votarán de acuerdo a su propia valoración, sin línea y sin sanciones por su decisión, pero calificó al izquierdista Cuauhtémoc Cárdenas, tercero en las encuestas, como la «opción real de cambio». En su intento por ganar el voto de la izquierda, que podría marcar la diferencia en unos comicios donde está empatado técnicamente con el oficialista Labastida, Vicente Fox, de la Alianza por el Cambio, ofreció a Marcos «una entrevista personal» para relanzar el diálogo de paz. Fox había causado polémica hace varios meses cuando señaló que resolvería el conflicto de Chiapas «en 15 minutos», pero hace poco, en un encuentro con el escritor peruano Mario Vargas Llosa, reveló su propósito de negociar directamente con Marcos mediante una entrevista para «disipar desconfianzas y recelos» y establecer las coordenadas de un acuerdo de paz.

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