Camino a relaciones normales
El embargo de Estados Unidos contra Cuba es ahora una ley que sólo podrá ser cambiada cuando en el Congreso haya una mayoría bipartidista persuadida de que La Habana quiere un acercamiento y haya puesto en práctica cambios fundamentales, dijo Clinton en conferencia de prensa.
El presidente se abstuvo de anunciar si firmará o nó el compromiso negociado el martes por la dirigencia republicana de la Cámara de Representantes para ablandar el embargo contra Cuba, levantando las restricciones sobre la venta de alimentos y medicinas, indicando que tendrá que analizar el plan antes de tomar una decisión.
«Si (…) permite la venta de alimentos y medicinas a Cuba y otros países, pero toma previsiones para circunstancias extraordinarias que la política exterior podría requerir, yo estaría inclinado a firmarla y apoyarla», dijo Clinton.
Sin embargo, señaló ver con preocupación algunos aspectos del proyecto, y mencionó en particular la imposición de nuevas restricciones sobre los viajes a Cuba.
«Eso podría socavar los contactos pueblo-a-pueblo, que han ido aumentando los últimos meses, y que yo considero muy importantes», dijo el presidente.
En enero de 1999, Clinton lanzó medidas para estrechar los vínculos pueblo-a-pueblo y que permitieron que todo residente en Estados Unidos pueda enviar hasta 300 dólares cada tres meses a familiares o amigos en Cuba. Hasta entonces, sólo las personas de origen cubano podían hacerlo. Las medidas también incluyeron la ampliación de vuelos charter de pasajeros directos a Cuba y el establecimiento de servicios de correo directo hacia la isla.
El mandatario estadounidense también señaló que el proyecto republicano prohíbe el financiamiento público o privado de las ventas a Cuba, por lo cual hace falta un análisis «para ver si habría realmente más ventas con esta ley».
En el tema de las relaciones con Cuba, Clinton recordó que entre 1993 y 1995 tomó varias medidas hacia la normalización, hasta que los cubanos derribaron dos avionetas civiles desarmadas de la organización Hermanos al Rescate, causando la muerte de cuatro personas.
«Yo creía que las cosas estaban yendo bastante bien, pero entonces la Fuerza Aérea Cubana derribó dos avionetas y asesinó a ciudadanos estadounidenses ilegal y deliberadamente», dijo Clinton.
El episodio llevó a la aprobación de la ley Helms-Burton, que endureció el embargo y lo convirtió en ley, quitando así al presidente la prerrogativa de modificarlo o eliminarlo por decreto.
«Yo no creo que podremos cambiar esa ley hasta que haya una mayoría bipartidista convencida de que ha ocurrido algún esfuerzo de acercamiento por parte del gobierno cubano», expresó.
Clinton dijo que le gustaba la Ley de Democracia Cubana, de 1992, que daba más flexibilidad a la Casa Blanca, pero «el asesinato de esas personas inocentes en esas dos avionetas cambió todo».
«Ahora estamos en una posición donde, mientras no haya una mayoría bipartidista persuadida de que ha habido un cambio fundamental (en Cuba), no podemos hacer más de lo que estamos haciendo, que es tratar agresivamente de expandir los contactos pueblo-a-pueblo», agregó el presidente.
Acercamiento
La odisea del pequeño Elián González permitió el inicio de un acercamiento entre Washington y La Habana, enemigos irreductibles desde hace 41 años, pues se vieron obligados a ocuparse de la suerte del niño.
Durante siete meses las risas y llantos de Elián fueron transmitidas por las cadenas de televisión, ofreciendo a los estadounidenses, acostumbrados a la imagen de los revolucionarios barbudos vestidos en traje militar, una imagen diferente de Cuba.
La trágica muerte de su madre, la voluntad de su padre de recuperarlo y de su tío abuelo residente en Miami de quedarse con él ofreció al público estadounidense uno de esos grandes culebrones a los que son tan aficionados. El regreso de Elián a la isla con su padre Juan Miguel González constituye el tan esperado final feliz, pero la saga podría ahora continuar en el terreno político y económico, en los alfombrados corredores de las cancillerías, los hemiciclos parlamentarios y de los organismos comerciales.
Organizaciones humanitarias, iglesias y círculos políticos liberales multiplicaron en los últimos meses sus viajes a La Habana, ayudados por la presión de empresarios, fundamentalmente los cerealeros del Medio Oeste, interesados en vender trigo a la isla.
Fruto de ese esfuerzo, la Casa Blanca otorgó el martes su visto bueno condicional a un acuerdo alcanzado entre los líderes del Congreso para aligerar el embargo económico que Estados Unidos impuso a Cuba hace 38 años, permitiendo la venta de productos alimentarios y medicinas estadounidenses a La Habana; algo que podría ser sometido a votación del plenario esta semana.
«Es un buen comienzo para terminar estas sanciones unilaterales insensatas», consideró Bruce Josten, director general de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, que incluye a más de tres millones de empresas u organismos.
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