Zimbabwe: avanza la oposición en el Parlamento

Mugabe: triunfo con sabor a derrota

El Zanu-Pf obtuvo 62 diputados contra 57 de la oposición.

Fuentes políticas estimaron que con tan escaso apoyo parlamentario, Mugabe no podrá seguir haciendo modificaciones constitucionales como las que ha venido haciendo desde que en 1980 se puso al frente del gobierno.

Morgan Tsvangirai, el jefe de la oposición que se agrupa en el Movimiento para el Cambio Democrático (MCD), afirmó que «ese es el fin para el presidente Mugabe», señalando que «cuanto antes comience a pensar en su retirada de la política, mejor».

El clima de violencia que meses antes de la cita electoral lanzaron los «veteranos» de la guerra de liberación no parece haber surgido el efecto que el Zanu-Pf esperaba, dijeron las fuentes.

Tsvangirai dijo que si no hubieran existido irregularidades «habríamos ganado fácilmente estas elecciones, no tengo ninguna duda al respecto».

El líder de la oposición, que se presentó en una circunscripción rural en la que fue derrotado por el candidato del gobierno, denunció también presuntos fraudes electorales, especificando que su movimiento «pedirá nuevas elecciones o denunciará los resultados ante un tribunal» en al menos veinte circunscripciones en las que ganó el partido en el poder.

Según refirió la BBC, el jefe de la oposición evitó insistir sobre las acusaciones contra el gobierno de Mugabe, afirmando que ahora es importante «mirar hacia el futuro y formar una oposición constructiva en el Parlamento».

Algunos países de la Unión Europea mostraron su preocupación por el desarrollo y el resultado de las elecciones, pues sus observadores denunciaron numerosas irregularidades, mientras que Estados Unidos se limitó a subrayar su satisfacción por el orden en el que tuvo lugar la consulta electoral.

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, recordó, por su parte, que «hay que respetar la voluntad del pueblo», subrayando que «la batalla fue muy dura» y observando que «la oposición está feliz por el resultado» logrado.

El canciller británico Robin Cook, a su vez, lanzó un llamado al partido de mayoría en Zimbabwe para que «vuelva a empezar» y «colabore con la oposición».

El estrecho control internacional denuncia una preocupación muy difundida por el futuro de la ex colonia británica, donde se corrió el riesgo de que estallara una guerra civil si Mugabe sufría una derrota en las elecciones.

Robert Mugabe gobierna desde 1980 el país con mano de hierro y enmendó 16 veces la Constitución para «perpetuarse en el poder» señala la oposición.

Zimbabwe es un país en el que los conflictos interétnicos podrían estallar de un momento a otro.

Mugabe impulsó el reparto de tierras y se produjeron invasiones de granjas de blancos por parte de «veteranos» de la guerra de la independencia.

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