Colombia: la coca divide a gobierno y guerrilla

La erradicación de la coca en Colombia, que constituye una de las principales discrepancias entre el gobierno colombiano y la guerrilla marxista de las FARC, dentro de las conversaciones de paz, será el tema de una reunión internacional que se celebrará el jueves y el viernes en el sur del país.

La cita, acordada por las dos partes para tratar el tema que hace parte de la agenda de negociaciones de paz, se realizará en el caserío de Los Pozos (700 km al sur de Bogotá) dentro de la zona desmilitarizada de 42.000 km

Al apartado caserío acudirán delegados de Francia, Suiza, Grecia, Italia, Alemania, Bélgica, Holanda, Suecia, Finlandia, Austria, Gran Bretaña, Dinamarca, Portugal, el Estado Vaticano, Brasil, México, Costa Rica, Estados Unidos, Canadá, Japón, Venezuela, España y Noruega. Estos dos últimos países sirvieron como facilitadores de la reunión.

También asistirán expertos en la cuestión medioambiental, así como campesinos cultivadores de coca y amapola, materias primas de la cocaína y la heroína, respectivamente.

La reunión, denominada oficialmente Audiencia internacional sobre Narcocultivos y Medio Ambiente, tiene como propósito debatir el problema de los cultivos ilícitos desde la óptica social, enmarcado dentro del proceso de paz que desde enero del año pasado lleva a cabo el gobierno del presidente Andrés Pastrana con las FARC.

Las FARC sostienen que el problema es exclusivamente social, y aseguran que los campesinos se ven abocados a cultivar la coca porque no tienen otra fuente de recursos lícitos, al tiempo que demandan un compromiso financiero de la comunidad internacional para adelantar programas de sustitución de esos cultivos por otros lícitos y rentables. El problema para las FARC también se deriva del histórico problema de la concentración de la tierra en el país, por lo que también demandan una real reforma agraria.

Aunque el gobierno de Pastrana comparte con las FARC la corresponsabilidad internacional en el problema del narcotráfico, y también admite que el problema de los cultivos ilícitos tiene una raíz social, considera ineludible enfrentar militarmente el problema.

Dentro de esa visión es que Pastrana diseñó el denominado «Plan Colombia» que, según ha dicho, es una estrategia integral para luchar contra el narcotráfico, buscar la paz con las guerrillas izquierdistas, promover el desarrollo social y reactivar la economía colombiana.

El programa tendrá un costo total de 7.500 millones de dólares, de los cuales Colombia –mayor productor mundial de cocaína– aportará 4.000 millones, y el resto Pastrana espera financiarlo con aportes de Estados Unidos, la Unión Europea (UE), Japón y la banca multilateral.

Atendiendo un pedido que Pastrana formuló personalmente a su homólogo estadounidense, Bill Clinton, el pasado jueves el Senado de ese país aprobó un paquete militar y financiera por 934 millones de dólares en ayuda antinarcóticos para Colombia.

Las FARC, la principal guerrilla de Colombia con unos 12.000 combatientes, rechaza la ayuda de Estados Unidos por considerar que constituye una intromisión de ese país en el conflicto interno colombiano bajo el pretexto de la lucha contra el narcotráfico, y ha advertido que provocará un incremento de la guerra.

Organizaciones No Gubernamentales colombianas también rechazan el «componente militar» del plan de Pastrana. Han pedido a la UE no contribuir a financiar ese aspecto, y propusieron realizar una conferencia internacional en Costa Rica para debatir el plan.

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