Vetos al proceso de paz
Tras superar la crisis de su coalición de gobierno, Barak logró que la Knesset (parlamento) rechazase ayer una propuesta de ley para anticipar las elecciones, con lo que ganó el tiempo necesario para acudir a la cumbre en la capital de Estados Unidos, si finalmente ésta se convoca.
Albright se reunirá mañana miércoles con el titular de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasser Arafat, y luego otra vez con Barak, para «sondearlos» sobre la concreción de la citada cumbre, en la que Estados Unidos participará como «tercera parte», con el objetivo de dar un empuje definitivo al proceso de paz y lograr un acuerdo final.
La secretaria de Estado informará posteriormente al presidente estadounidense, Bill Clinton, sobre las probabilidades reales de convocatoria a una cumbre, a la que ya manifestaron su oposición tanto la derecha israelí como los palestinos.
De celebrarse, el encuentro también tendrá como objetivo allanar el camino de la proclamación de un Estado palestino independiente con el consentimiento de Tel Aviv.
Arafat ya advirtió días pasados que, en cualquier caso y con o sin el acuerdo con los israelíes, tiene intención de proclamar el Estado independiente palestino en Cisjordania y Gaza el 13 de setiembre, como está fijado.
Sin embargo, si Arafat lanza la proclamación, el futuro Estado palestino no tendrá una frontera definida, limitada de hecho a los territorios que actualmente ya están controlados por la ANP, mientras ésta reivindica la totalidad del territorio palestino ocupado por Israel en 1967, incluida la parte este de Jerusalén.
Albright llegó a Medio Oriente en un clima de nerviosismo generalizado, debido sobre todo a la convicción de ambas partes de estar a las puertas de la toma de decisiones cruciales para sus respectivos futuros, pues el plazo de vencimiento previsto para el final de las negociaciones de paz está fijado para setiembre próximo.
En ese marco Barak sepultó un proyecto de ley para anticipar las elecciones y obtuvo tiempo para seguir negociando.
El premier israelí se dio cuenta de la necesidad de poner en marcha un diálogo más abierto con los partidos aliados y, por ello, discutió con sus líderes las perspectivas de las negociaciones de paz.
Los aliados políticos de Barak, asimismo, también escucharon un informe del enviado del departamento de Estado norteamericano para Oriente Medio, Dennis Ross.
El negociador palestino Saeb Errikat, por su parte, afirmó que la división entre las posiciones israelíes y palestinas es tan grande que no puede justificar la celebración de una cumbre.
Errikat negó que Israel hubiese solicitado a Arafat el aplazamiento de la proclamación del Estado palestino hasta enero próximo para, de esta forma, disponer de un mayor plazo de tiempo para llevar a cabo e intentar terminar las negociaciones. Por parte israelí, dos partidos de la actual coalición de gobierno –el Israel Be-Aliya y el Partido nacional Religioso– solicitan que, antes del posible viaje de Barak a Estados Unidos para una futura cumbre se acuerde un límite que el premier no podrá traspasar respecto a las concesiones que podrá hacer a los palestinos.
Ambas fuerzas amenazan con retirarse de la coalición gubernamental si Barak no les da garantías de que establecerá ese límite.
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