Una revolución mundial: descodificaron el genoma
El que «abrió el baile», cronológicamente, fue Yoshiro Mori, el primer ministro de Japón, cuyos investigadores contribuyeron en un 8% a la hazaña, a la que saludó como una conquista sumamente importante para su país, cuya población envejece: «Este descubrimiento será una contribución enorme para el tratamiento y la prevención de las enfermedades, y para la emergencia en Japón de una sociedad activa, pese a un promedio de edad elevado».
El presidente estadounidense, Bill Clinton, hizo a su vez el anuncio en una ceremonia realizada en la Casa Blanca, considerándola como «la carta más importante y la más sorprendente jamás lograda por la humanidad».
Clinton estaba rodeado por los dos estadounidenses más comprometidos en esta aventura científica: Francis Collins, director de Instituto Nacional de Investigación sobre el Genoma Humano (NHGRI), y Craig Venter, cuya sociedad privada Celera Genomics también logró determinar la secuencia del genoma.
El debate de fondo fue enunciado por el ministro francés de Investigación, Roger Gerard Schwartzenberg, quien al anunciar que un consorcio integrado por 18 países y financiado con fondos públicos había trazado un mapa casi completo del genoma humano, subrayó que este conocimiento «debe pertenecer a todos».
El genoma humano es «patrimonio común de la humanidad y (…) de su conocimiento no pueden apropiarse algunos, debe pertenecer a todos», declaró.
Al evocar la reunión de ministros de Investigación del G8 (Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia, Canadá y Rusia), celebrado el fin de semana en Burdeos (sudoeste de Francia), Schwartzenberg precisó que «las secuencias en bruto del genoma humano no pueden ser patentadas», como lo quieren ciertas empresas privadas. «No puede confiscarse el saber genético», afirmó.
Los científicos chinos, pese a su contribución modesta, estimada en 1% de los trabajos, se congratularon de haber sido asociados a una investigación internacional de esta envergadura, lo que «confirma que China puede desempeñar un papel activo en la cooperación internacional», señaló la agencia China Nueva. El mismo entusiasmo es visible entre los científicos británicos, que evocan el tratamiento del cáncer o la prolongación de la vida humana como posibles aplicaciones del descubrimiento, al que comparan, en importancia, con la invención de la rueda, la revolución copernicana o la teoría de Darwin.
John Sulston, considerado como el padre del proyecto público británico, expresó su esperanza de que «la polémica desaforada en torno a las patentes» sea cerrada. «Desgraciadamente, el esfuerzo norteamericano fue dividido entre el esfuerzo público y el privado», recordó, subrayando: «lo que era importante es que la información sea de dominio público y hemos tenido que luchar» (…)
«No ha sido fácil y espero que esta fase haya terminado», concluyó.
En Bruselas, el comisario europeo de Investigación, Philippe Busquin, saludó la «descodificación» casi completa del genoma humano y «en particular, el que haya sido puesto en el campo del dominio público».
«Ahora, es necesario un esfuerzo concertado para explotar este enorme potencial médico, social y económico», prosiguió Busquin, quien sin embargo se declaró «convencido de que Europa no podrá beneficiarse plenamente de estos nuevos conocimientos, sino después que se realice un amplio debate público sobre el por qué y el cómo de este descubrimiento».
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