El jefe de espías investigado por corrupción
El secretario de la Secretaría de Informaciones del Estado, Fernando de Santibañes, está en un problema mayúsculo: la Oficina Anticorrupción, un organismo creado por la actual administración, lo investiga por una supuesta estafa al Banco Nación, donde una empresa del cuero de la que el jefe de los espías fue accionista, no pagó sus deudas multimillonarias al Banco Nación que había salido de garante ante bancos europeos por 70 millones de dólares.
Es curioso, pero un favorito del menemismo, Emir Yoma, ex cuñado del ex presidente Carlos Menem, también tiene líos de órdago con el mismo banco donde tampoco le pagó créditos que consiguió para levantar un emporio del cuero en Ninogasta, provincia de La Rioja.
Santibañes se defiende y se desvincula de la compañía «Inducuer» que está bajo la lupa además, del juez federal, Gabriel Cavallo. Argumenta que él se retiró de la sociedad, antes que el Banco Nación otorgara el primer aval a la operación que consistía en la instalación de una gran curtiembre en Monte Chingolo, en las cercanías de la Capital Federal.
«Pagina/12″ y el semanario «Noticias» dudan sobre las palabras de Santibañes. El diario, por ejemplo, recogió de fuentes bancarias que hubo adulteración de actas para desvincular ex post facto al jefe de los espías. Pero además, las dos publicaciones arrastran sus sospechas al modo con que Santibañes, pudo convertirse a fines de los años ´80 de empleado de planta del Banco Central a un próspero banquero que llegó a la presidencia del Banco de Crédito Argentino, el que vendió hace algunos años pero colocó mas de 100 millones de dólares en paraísos fiscales, cumpliendo una norma invariable de muchos empresarios argentinos.
Un superortodoxo
El jefe de la SIDE llegó a ese cargo simplemente por la estrecha amistad que mantiene desde hace mucho tiempo con el presidente Fernando De la Rúa. Se conocieron en un lugar al norte de la Capital donde hay quintas y countries y allí, hablando de qué darle de comer a los pájaros, o el mejor abono para las flores, político y banquero se hicieron amigos.
Se dice que el banquero aceptó a disgusto su actual cargo; su ambición habría sido ser el jefe del gabinete de ministros, un lugar estratégico que ocupa ahora Rodolfo Terragno. Este que siempre sospechó que el mayor de los espías anhela su lugar, no tardó mucho en chocar con él en reuniones del gabinete nacional. Pero el hombre que le puso el ojo fue el vicepresidente Carlos «Chacho» Alvarez, a raíz de las exigencias de Santibañes de hacer mucho más dura la ortodoxia económica. El funcionario se ha ido más de una vez de boca clamando por una política monetarista al estilo de Milton Freedman, de quien abrevó en la Escuela de Chicago donde se graduó como economista. Antes de que el escándalo se extendiera, De la Rúa lo invitó a cerrar la boca y a que se tomara unas vacaciones que cumplió por países europeos.
A la SIDE, Santibañes le lavó algo la cara, eliminando un porcentaje apreciable de personal heredado por varias administraciones, incluso desde los años del terror, o abriéndose al periodismo. No por eso han cesado las escuchas telefónicas que mantienen, sobre todo contra periodistas ni otras taras de búsqueda de aspectos de la vida personal de los políticos. Pero se sabe que de una larga tradición de husmear donde no se debe, no se sale fácilmente. Lo grave que le pasa al jefe de la SIDE va por estos datos periodísticos, judiciales y de la Oficina Anticorrupción, y porque prometió convertir esa entidad en el lugar donde se investigaría a evasores y corruptos. La revista Noticias asegura que el hombre tiene fuertes deudas con el fisco. Un enigma.
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