Fujimori asumirá su tercer mandato
La severa advertencia del gobierno de los Estados Unidos de condicionar su ayuda económica a que se logren avances democráticos en Perú, colocó al régimen de Fujimori «entre la espada y la pared».
Eventuales medidas del gobierno estadounidense también podrían afectar los créditos al Perú de organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM), advirtieron los analistas.
El arribo a Lima en las próximas 72 horas de una misión de alto nivel de la Organización de los Estados Americanos (OEA), tensó el ya caldeado ambiente político peruano, con una oposición que promete no permitir que Fujimori jure al cargo en el Congreso de la República.
La oposición, liderada por el ex candidato presidencial Alejandro Toledo, marcó pautas para desplegar movilizaciones a nivel nacional para evitar que el mandatario inicie su tercer mandato de cinco años con la mayor tranquilidad.
Los asesores de Fujimori, principalmente del poderoso Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), diseñaron una serie de «planes de contingencias» para neutralizar eventuales actos de violencia entre el 26 y el 29 de julio, días que los peruanos celebran su fiesta nacional.
Fujimori ha prometido que de todas maneras jurará al cargo en el congreso, en lo que interpretó como un claro desafío a quienes lideran campañas en contra del mandatario.
Por lo pronto, Fujimori elaboró en las últimas horas lo que será su estrategia para responder a los cuestionamientos que trae en cartera la misión de alto nivel de la OEA, encabezada por el secretario general César Gaviria, y el canciller del Canadá.
Fujimori parece confiar que la misión llegará al Perú en momentos que el gobierno tiene «todo controlado» tras las fuertes tensiones luego de los cuestionados comicios que le otorgaron un discutido triunfo a Fujimori.
Estados Unidos jugará un papel decisivo, al igual que Canadá, en el contexto de las negociaciones que se vaticinan como «duras» y «difíciles» entre el gobierno y la oposición.
La misión de la OEA tiene un mandato poco claro, en opinión de analistas locales, que además advierten una serie de serias contradicciones en la resolución de la OEA que ordena evaluar la situación de la democracia en Perú.
Algunos medios de prensa locales y sectores políticos anti Fujimori han manifestado que la misión no logrará mayores resultados, salvo un llamado de atención al mandatario para que inicie cuanto antes una real institucionalidad democrática.
El gobierno, adelantándose a los juicios críticos de la OEA y de la oposición, designó a María Méndez, de las filas del oficialismo, como secretaria ejecutiva de la comisión democratizadora.
Pero la oposición alertó que ese nombramiento y las acciones que adopta el régimen no constituyen una «auténtica» demostración de forjar nuevas condiciones políticas en el país, donde la polarización ha creado situaciones de tensión política de imprevisibles consecuencias. Los líderes de las agrupaciones políticas de oposición mantenían en las últimas horas una serie de reuniones para finiquitar las movilizaciones populares a partir del martes, mientras el líder de los opositores, Toledo, retornaba de Polonia, a donde acudió para participar en un evento sobre democracias en el mundo.
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