Ex presidente Collor de Mello candidato a la alcaldía paulista
Inhabilitado por el Senado en 1992 a ejercer sus derechos políticos por un período de ocho años, que concluye en diciembre de este año, la candidatura de Collor depende todavía del fallo de la justicia electoral.
El ex gobernador de Alagoas (nordeste), que se vio obligado a dejar su cargo de presidente dos años después de ser elegido por los brasileños a raíz de las denuncias de corrupción lanzadas por su hermano Pedro, no ve en este paso un trampolín para las elecciones presidenciales de 2002.
«No he venido en busca de un nuevo mandato. Quiero participar en el debate nacional y matar la añoranza de los antiguos adversarios», dijo a la prensa Collor, quien considera que está «apto para administrar la ciudad con todos sus problemas».
El ex presidente recordó que en dos años y medio de investigaciones no se pudo encontrar ninguna de las irregularidades de las que lo acusaban, que le costaron la presidencia y durante mucho tiempo, su carrera política.
Tras la decisión, el pasado mayo, del Tribunal Regional Electoral de Sao Paulo de dar luz verde al ex presidente para presentarse a la alcaldía de la capital económica de Brasil, al aprobar su cambio de domicilio a Sao Paulo, queda ahora por dirimir si puede sortear la inhabilitación que le impuso el Senado al iniciarse el mandato del nuevo alcalde en enero de 2001.
«Es un caso único de un ex presidente que sufrió un proceso de casación y suspensión de derechos políticos y que aspira a una candidatura antes de que termine ese plazo», estimó recientemente el abogado Romualdo Galván, especialista en derecho electoral.
Collor, entonces un joven y prácticamente desconocido en la política nacional, apabulló en las elecciones presidenciales de 1989 a su principal rival: precisamente al líder del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva.
Los rumores de corrupción planearon desde el inicio de la gestión (1990-1992) de este simpático y carismático hijo y nieto de periodistas y empresarios de la prensa del Estado de Alagoas, que supo utilizar hábilmente los hilos de los medios de comunicación para confeccionarse una figura política a nivel nacional.
Hace unas semanas, su esposa, Rosane Collor, fue condenada en primera instancia por la Justicia brasileña a once años y cuatro meses de cárcel por corrupción y apropiación de fondos públicos.
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