La resistencia en manos de una empleada de correo

Winston Churchill confió a una anónima empleada de correos el mando de la resistencia en caso de que Gran Bretaña fuese ocupada por los nazis, según publicó ayer la prensa al romper el silencio sobre el caso y el nombre de la señora Mabel Stranks.

El diario inglés Express señaló cómo de la señora Stranks no se supo absolutamente nada hasta 1996, cuando por primera vez su nombre apareció en un documento oficial que hasta ese momento había sido secreto.

La historia completa de la anónima jefa de la resistencia sólo ha sido dada a conocer ahora, gracias a las investigaciones realizadas por Donald Brown, un historiador del Imperial War Museum de Londres, y por algunos otros estudiosos.

Según estos últimos, durante las primeras fases de la Segunda Guerra Mundial, cuando la Alemania de Hitler parecía estar a punto de invadir Gran Bretaña, Churchill puso en manos de Stranks las fuerzas de resistencia británicas, los llamados «Auxiliaries», que tendrían que haber entrado en acción si los alemanes hubiesen ocupado Gran Bretaña.

Los «Auxiliaries» eran un cuerpo de unas 3.000 personas, en 1940, que en caso de ocupación hubieran actuado como hicieron los partisanos en Italia: realizando acciones de guerrilla contra los nazis y saboteando sus líneas de comunicación.

Los documentos no especifican por qué Churchill eligió precisamente a la señora Stranks para ser la responsable de la futura resistencia, si bien todo apunta a que, precisamente, el anonimato y la total «normalidad» de la vida de la mujer jugaron a su favor.

A principios de la segunda guerra mundial, Mabel era una enérgica mujer de más de 50 años, viuda y con tres hijos y que trabajaba desde 1916 como empleada de la oficina de correos de Highworth, en el pequeño pueblo de Wiltshire, donde vendía sellos y cartillas de racionamiento.

La empleada –que siguió en su mismo puesto hasta su jubilación– murió en 1971, a los 88 años, llevándose a la tumba el secreto de sus entrevistas con Churchill y del encargo que éste le dio, por el que al final de la guerra no quiso recibir una medalla.

«Lo hice por mí y no por la patria», declaró Mabel, que había nacido en Cornualles, cuyo padre era un telegrafista y que no tuvo una fácil ni feliz vida privada, pues tuvo que criar sola a sus hijos debido a la muerte prematura de su marido, George, en los años 30 en un accidente.

La elección de Stranks como jefa de la resistencia británica sólo fue confirmada por los testimonios de algunos sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial a los que en los últimos años han entrevistado los historiadores.

Según la reconstrucción realizada por estos últimos de los planes que Churchill tenía para la señora Stranks, ésta habría usado la oficina postal de Highworth como base para el reclutamiento y el entrenamiento de los «Auxiliaries».

El premier inglés le habría concedido el grado de «mayor» del ejército de forma que si hubiese sido descubierta y arrestada por los alemanes, Mabel tendría que haber sido tratada teóricamente como un prisionero al que se aplicaba la Convención de Ginebra sobre los prisioneros de guerra.

Sin embargo, ni la señora Stranks fue descubierta nunca, ni los «Auxiliaries llegaron a entrar en acción, pues la red fue desmantelada por el propio Churchill en 1944, cuando el primer ministro inglés tuvo claro que Alemania se encaminaba hacia una dura derrota.

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