250.000 homosexuales y simpatizantes desfilaron por París

Los gays a ritmo techno

Según los organizadores, 250.000 gays, lesbianas, amigos y simpatizantes de la causa homosexual, se congregaron en la plaza de la Bastilla, destino final de la manifestación, bajo un cielo amenazante.

La Policía dio la cifra de 100.000 manifestantes, a las que añadió de 100.000 a 130.000 curiosos.

Los manifestantes marchaban tras una pancarta proclamando que «la homofobia es un azote social», el lema de la presente edición y un guiño a una ley de 1960 que se refería en los mismos términos a la homosexualidad.

Las 55 asociaciones organizadoras reclamaron, cada uno a su manera, una política fuerte contra la discriminación, felicitándose de la intención del gobierno, anunciada el jueves, de inscribir en la legislación laboral la orientación sexual como eventual motivo de discriminación.

Unos sesenta vehículos, desde camionetas a camiones, llenos de participantes danzando, aportaban el aire festivo al desfile, animado por música techno, rock e incluso tradicional.

El ministro de Educación, Jack Lang, acudió a saludar a los manifestantes al inicio del desfile.

Los militantes de la Asociación franco-magrebí de gays y lesbianas portaban un velo para destacar «la dificultad de ser gay a causa de la presión familiar y religiosa», según Hayette, su vicepresidente.

Un poco más lejos, padres y futuros padres homosexuales y lesbianas reivindicaron el derecho a la adopción y a la procreación asistida médicamente.

«Es el amor el que hace a una familia, no los genes», rezaba su pancarta.

La asociación de lucha contra el SIDA Act-Up recordó los peligros de la enfermedad, que causó 25.000 muertos entre los homosexuales franceses en un momento en que se percibe relajación en la prevención, según la presidenta Emmanuelle Cosse.

Sobre su camión, la foto de un cañón de pistola apuntando a la multitud.

Aunque, como es habitual desde la primera edición de la Gay Pride en París, en 1986, el tono festivo imperó, en medio de banderas arco irís, globos y confetis.

«Quedan cosas por hacer pero la situación mejoró respecto a cuando tenía 15 años», dijo Jean, de 60 años, vestido de novia, abrazado, para deleite de los fotógrafos, a su novio para la ocasión, André, de 30 años.

Detrás, una larga caravana de remolques equipados con potentes aparatos de sonido, paseando a bailarinas go-go y chicos pom-pom, diablos, drag-queens o militantes «de civil», y con anuncios de asociaciones, empresas gays, bares y discotecas.

Poco antes, unos 350.000 homosexuales participaron en Berlín en el tradicional desfile del Christopher Street Day, informaron los organizadores.

El desfile, bajo el lema «nuestra diversidad avanza», partió de la Kurfuerstendamm, la avenida comercial de Berlín occidental, hasta la puerta de Brandeburgo, en el centro de la ciudad.

Próxima cita para los manifestantes: la World Gay Pride, organizada el 8 de julio en Roma con ocasión del año 2000.

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