EL ASESINATO DEL DIRIGENTE SOCIAL "EL OSO" CISNEROS

Buscarían desestabilizar a Kirchner

En un clima convulsionado por el asesinato como por la ocupación por casi ocho horas de la sede de la policía, D’Elía advirtió que el crimen es parte de un complot contra el Presidente que está en gira por China Popular.

La hipótesis de un proceso de desestabilización ya se formuló días atrás cuando se supo del incendio intencional del sistema informático de un ramal del ferrocarril con el objetivo de generar descontento.

Por lo pronto, Kirchner ordenó el relevo de toda la cúpula policial del barrio de La Boca, cuyos antecedentes ya estaban bajo la mira.

Frente al dolor, todas las corrientes piqueteras, incluso la que lidera el ultraduro Raúl Castells, estuvieron en el cementerio de La Chacarita para despedir al hombre que dirigía un comedor de muchachos en La Boca y que había sido amenazado en varias ocasiones por su actividad social.

Pero esta unidad frente al asesinato difícilmente asegure en el sector más combativo del piqueterismo una conclusión parecida a la de D’Elía.

Hay dos detenidos por el crimen, pero también una fuerte presión mediática para que se procese a D’Elía, que es también diputado bonaerense, por haber encabezado la ocupación de la comisaría de La Boca.

Mientras que desde su viaje Kirchner envió mensajes solidarios con el dirigente piquetero amigo, en el gabinete hay opiniones divididas tanto sobre la política frente al movimiento de los desocupados como con la actitud de D’Elía. Hubo declaraciones públicas de los ministros de Economía, Roberto Lavagna y del de Defensa, José Pampuro. reclamando medidas contra los cortes de rutas y mucho más para evitar la ocupación de lugares públicos que han tenido lugar las últimas semanas. El titular de Defensa, debió minimizar sus dichos ante el reto presidencial.

Incluso el titular de Interior, Aníbal Fernández, cuestionó la ocupación de la sede policial. D’Elía precisó que si no se ponía al frente de la misma, los vecinos iban a incendiarla, una reacción de furia que ya ocurrió contra el gatillo fácil en distintos lugares.

Incluso semanas atrás, el crimen de un muchacho de clase media en el barrio de Palermo motorizó pedradas contra la comisaría de la zona, pero algunos medios que entendieron esa reacción, le dan ahora con todo a D’Elía, como manera de golpear al propio primer mandatario.

Varios ministros y sectores del centro derecha, los primeros entre murmullos, los otros, a voz en cuello, ya habían criticado a Kirchner por apoyar una Asamblea piquetera pro oficialista una semana atrás, que lideró D’Elía.

El dirigente piquetero justifica también su presencia en La Boca, no solamente para denunciar el «carácter mafioso del crimen» sino además impedir una carnicería –explicó– contra los vecinos, justo horas previas a las movilizaciones que congregaron a más de 30 mil personas en demanda del esclarecimiento del asesinato de dos piqueteros, un caso que ocurrió dos años atrás y donde se demanda que se investiguen las responsabilidades políticas del gobierno de Eduardo Duhalde.

Duhalde es blanco de criticas por parte de D’Elía, aunque no por este caso. Pero su vocero, Alfredo Atanassof, reclamó el procesamiento del dirigente piquetero kirchnerista.

Allegados al Presidente sostienen que de haber quedado en la nebulosa el asesinato de Cisneros, la movilización del sábado de los «duros» del piqueterismo podría haber derivado en conflictiva.

Una mirada serena indica que todas las corrientes piqueteras más allá de sus posturas políticas juegan un gran papel de contención de la energía del inmenso universo de los desocupados. No solamente les dan orientación sino que promueven emprendimientos laborales o sostienen comedores. «El Oso» , dirigía uno, «Los Pibes» que integra la línea de D’Elía.

El velatorio y las exequias de Cisneros tuvieron un fuerte tono político. Pero hay una realidad: las encuestas revelan que una gran mayoría cuestiona a Kirchner por su supuesta blandura frente a los piqueteros.

Que uno de sus amigos en ese espacio haya copado una seccional policial, hizo que desde el centro- derecha y más allá, reclamen una vez más que el Presidente modifique su política de no criminalizar el conflicto social y adviertan que el país va camino al caos, lo que sin dudas es una exageración. *

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