ANALISIS INTERNACIONAL

Brizola en luz y sombra

El punto culminante de la extensa trayectoria política de Leonel Brizola fue «la batalla de la legalidad» en agosto 1961, tras la renuncia de Janio Quadros a la presidencia. Desde el Palacio de Piratiní, que ocupaba como gobernador de su estado natal de Rio Grande do Sul desde 1959 (previamente había sido prefeito de su capital, Porto Alegre), el movimiento encabezado por Brizola aseguró la toma de posesión del vicepresidente Jango Goulart, manteniéndose la legalidad institucional. Un monolito en la plaza frente al palacio de gobierno recuerda el acontecimiento.

«A batalha da legalidade»

Tras participar en la conferencia del CIES (Punta del Este, agosto de 1961), el Che Guevara visitó al presidente Arturo Frondizi en Buenos Aires y luego hizo escala en la recién inaugurada Brasilia. El presidente Janio Quadros le impuso la máxima condecoración, y ello originó una intensa remezón en los medios militares, con fuertes connotaciones golpistas. El imprevisible presidente se mandó mudar, generándose un vacío de poder dado que el vicepresidente Joâo Goulart estaba visitando la India y China. El peligro de golpe era inminente.

Brizola fue el organizador de «a batalha da legalidade». El Palacio Piratiní se convirtió en el centro de un movimiento nacional democrático, y a la vez alojó a cientos de periodistas que confluyeron desde todo el mundo. Me tocó estar entre ellos. Los sótanos del Palacio oficiaron como gigantesca oficina de prensa, donde nos distribuimos los espacios y los tiempos. Goulart regresó a revientacaballos, pasó por Carrasco, llegó al Palacio Piratiní y le habló desde los balcones a la multitud. Se organizó la transferencia del poder en Brasilia Allí llegamos en un vuelo accidentado para presenciar la toma de posesión. La situación se distendió, pero teníamos clara sensación de que los peligros subsistían. En realidad, desde ese momento los mandos militares en connivencia con la embajada norteamericana comenzaron a fraguar, en todos sus detalles, el golpe de Estado del 31 de marzo de 1964, llamado el golpe de Lincoln Gordon (el embajador yanki), cuyos ejecutores recibieron las felicitaciones del presidente Johnson antes de que el golpe se hubiera consumado.

El golpe de 1964

Muy poco después teníamos a Goulart entre nosotros. Periodistas de todo el mundo corrimos a entrevistarlo a una casita del balneario Solymar.

Esa semana aparecí en la tapa de Time entre Carlos María Gutiérrez y al «tape» Juan José López Silveira y juntos reconstruimos las notas de la más caótica conferencia de prensa que recuerde. Milton Infantino se disfrazó de mozo para tomar contacto directo con Goulart. Brizola se asiló en Uruguay, ganó aquí numerosos amigos, después recorrió los caminos del exilio donde tras el golpe uruguayo muchas veces nos cruzamos con él. Pero antes nos habíamos encontrado con el propio Goulart en Buenos Aires, donde en un período compartió el hotel Liberty con Zelmar Michelini. Ambos recibían gente en la planta baja. Cosas del destino.

Brizola recién pudo regresar a Brasil con la amnistía en 1979, cuando todavía estaba al mando el general Figueiredo. Al año siguiente fundó el PDT (Partido Democrático Trabalhista), para diferenciarse de la orientación del Partido Trabalhista Brasileiro (PTB) de Getulio Vargas, del que se le consideraba sucesor. Con el PDT Brizola fue electo por dos períodos gobernador del estado de Río de Janeiro: de 1982 a 1986 y de 1990 a 1994. En este último lo visitamos con Jaime Pérez en su residencia en Río, frente a la playa de Copacabana.

En este plano, su mejor herencia son los Centros Integrados de Educación Pública (CIEPs), también llamados «brizolones», escuelas modelo de tiempo completo sembradas en barrios populares.

Claroscuro final

En las presidenciales de 1989 compitió con Lula pero lo apoyó en el segundo turno contra Collor.

En 1998 integró como candidato a vicepresidente la fórmula con Lula, derrotada por el reelecto FH Cardoso. En 2002 formó parte de los sectores que apoyaron la candidatura triunfante de Lula. Pero a poco andar pasó a una oposición cerrada, que se evidenció en la votación de la reforma previsional, uno de los más importantes logros del primer año de gobierno. Lula logró configurar una mayoría con legisladores de todos los partidos, incluso opositores, que fueron cortados transversalmente. El único que votó en contra en su totalidad fue el de PDT de Brizola, quien siguió atacando sistemáticamente al gobierno en su columna de «O Globo».

En este abocetado balance contradictorio de más de medio siglo de lucha política, está llamada a prevalecer la contribución de Leonel Brizola a la afirmación de la democracia en Brasil. *

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