Oviedo vuelve con "un crucifijo"
«Cuando cruce la frontera me llevarán a la cárcel. Llevo un crucifijo, una lapicera y un cuadernito. Siempre me ayudaron», dijo Oviedo en una conversación telefónica desde Foz de Iguazú (frontera con Paraguay), donde el martes tomará un avión de línea hasta Asunción, poniendo fin a cinco años de exilio.
El gobierno del presidente Nicanor Duarte ya está en alerta ante el temido retorno del caudillo, que tiene pendiente una condena a 10 años de cárcel por una intentona golpista en 1996 contra Juan Carlos Wasmosy; a Oviedo se le imputa también el asesinato del vicepresidente José María Argaña y de manifestantes en una plaza de Asunción en marzo de 1999.
Pero Oviedo niega terminantemente esas acusaciones, y se dice objeto de «una persecución política en pleno siglo XXI».
«No soy golpista y no soy el autor intelectual ni material de la muerte de Argaña ni de los jóvenes en la plaza», afirma el ex militar.
Como prueba, presentará en Paraguay el veredicto de la Justicia brasileña, que denegó su extradición por considerar que no había motivos para vincularlo a las muertes de 1999.
«Creo que la Justicia reivindicará mis derechos y que se reivindicará a sí misma», afirma el ex militar, recordando que el Congreso paraguayo destituyó este año a seis de los nueve jueces de la Corte Suprema de Justicia, por «mal desempeño» de sus funciones.
«Estoy seguro que los nuevos jueces no querrán terminar su vida jurídica como los otros, que deben comparecer con veinte imputaciones de delitos», comentó Oviedo.
El militar, que en 1989 sacó al dictador Alfredo Stroessner de su despacho, poniendo fin a una dictadura de 35 años, asegura que vuelve con un mensaje de reconciliación: «Trabajemos todos unidos y en concordia, tomando el pasado como una lección para no caer en persecuciones, odios y rencores».
Confiesa que sus amigos y sus partidarios de la Unace (Unión Nacional de Ciudadanos Eticos) le aconsejaron «no volver», por temor a que pueda ser objeto de un atentado. «Pero yo les dije: ‘estoy por el derecho, y por el derecho siempre se ha tenido que luchar y morir'».
La presión también fue familiar. «Mis hijos (tiene cinco) de dijeron con lágrimas en los ojos: ‘Papá, pones en riesgo tu vida, pero esta es tú causa’. Yo les dije: ‘es la causa del pueblo paraguayo, de los niños que piden limosna, de los campesinos sin tierra, de los vendedores ambulantes».
Asegura no haber dado consignas para que sus partidarios se movilicen para recibirlo, aunque ignora si habrá gente deseosa de hacerlo. «A nadie le dije que haga tal o cual cosa. Pero si alguien está mirando la televisión u oyendo la radio, puede querer expresar su contento aunque sea saliendo al corredor de su casa; y quienes vivan cerca a lo mejor quieren ir al aeropuerto a pie».
«El Partido decide», puntualiza.
Si sus problemas con la Justicia se resuelven antes, no descarta disputar la elección presidencial de 2008, aunque «todo tiene su etapa y su prioridad». dijo.
«Quiero volver, aportar mi grano de arena, sumar mis conocimientos (…) reivindicar mi derecho ante mi familia y mi pueblo», pero «será el pueblo y el partido quienes decidan quién será candidato (…) Habrá tres o cuatro candidatos en la interna (de la Unace). Apoyaré a quien gane», asegura. *
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