Lula se despidió de su ex aliado Leonel Brizola
Recibido con gritos de «traidor», el presidente Lula permaneció sólo pocos minutos en el velorio de su ex aliado, convertido en uno de sus críticos más feroces.
Brizola apoyó a Lula en la elección de 2002 y disputó la elección presidencial de 1998 como su candidato a vicepresidente.
Pero pocos meses después de que Lula asumiera la presidencia en enero de 2003, Brizola comenzó a publicar solicitadas en los diarios acusándolo de «traidor», por mantener una política económica ortodoxa y no realizar profundas reformas sociales.
En la noche del lunes en São Paulo, Lula lamentó la muerte de Brizola y afirmó: «Incluso en los momentos de divergencia siempre nutrí por él un profundo respeto y admiración por su historia política (…) de más de medio siglo». El presidente decretó tres días de duelo nacional.
En 1964, cuando los militares derrocaron a su cuñado, el presidente João Goulart, Brizola aparecía como el líder indiscutido de la izquierda y exigía reformas de fondo en la sociedad brasileña.
Pero en el ocaso de la dictadura, mientras Brizola estaba exiliado, surgió un nuevo líder en las huelgas del cinturón industrial de São Paulo, el metalúrgico Lula, que fundó la Central Unica de Trabajadores y el Partido de los Trabajadores, aglutinando a la izquierda socialista y sindical, cristianos progresistas y ex guerrilleros.
Brizola provenía de otra matriz doctrinaria, el trabalhismo del ex dictador y luego presidente constitucional Getulio Vargas (1930-45 y 1950-54).
En dos oportunidades intentó llegar a la presidencia de Brasil, en 1989 y en 1994, pero tuvo que apoyar a Lula las dos veces, en el segundo turno, contra Fernando Collor de Mello primero y contra Fernando Henrique Cardoso después.
A pesar de su trayectoria, Brizola y su partido Democrático Trabalhista (PDT) nunca lograron implantarse en el estado clave de São Paulo, quedando su liderazgo limitado al sur del país y a Rio de Janeiro.
Brizola comenzó a perder peso político en 1996, cuando ocupó el cuarto lugar en la elección de alcalde de Rio de Janeiro. Después, los reveses electorales y las deserciones del PDT se multiplicaron.
Con Brizola, desaparece el último heredero de Getulio Vargas, que fundó el Estado Novo y la doctrina trabalhista, y marcó la historia de Brasil en la primera mitad del siglo XX, impulsando la industria nacional y la irrupción del movimiento sindical en la escena política del país.
Brizola será velado el miércoles en Porto Alegre, capital de su estado natal, Rio Grande do Sul, que también gobernó de 1958 a 1962, y el jueves será enterrado en São Borja, en la frontera con Argentina, sobre el río Uruguay, donde también fueron sepultados los ex presidentes Vargas y Goulart (1962-64).
Brizola será recordado en Rio de Janeiro, donde residía en Copacabana, sobre todo por la población más pobre de las favelas, donde impulsó una política de inclusión social y de respeto a sus derechos humanos.
Dejó a los cariocas el sambódromo, donde se realizan los majestuosos desfiles de las escolas de samba en Carnaval, la línea Vermelha, una vía rápida que permite un fácil acceso a las ciudades dormitorio, y los Ciep (Centros integrados de educación pública) o «brizolones», escuelas modelo que sembró por las barriadas populares.
Brizola, que era presidente de honor de la Internacional Socialista, había sido internado el jueves en un hospital de Rio con un cuadro de infección pulmonar provocada por una fuerte gripe contraída en Uruguay, donde tiene una estancia.
Murió poco después, de un infarto. *
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