La difícil relación del presidente Kirchner con los piqueteros duros
El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, recibió a parte del universo piquetero considerado «duro» donde escuchó demandas reivindicativas y políticas y les reclamó que cesen de adoptar medidas como la ocupación de empresas y edificios públicos para forzar sus reclamos.
Hecho este encuentro un día después de una asamblea de los piqueteros que apoyan el proceso político actual a tal punto que tres ministros se hicieron presentes en el cónclave, uno de ellos, el secretario presidencial Oscar Parrilli, aseguró que no fue a «compartir discursos ni suscribir todo lo que se dijo».
Se entiende: el fogoso discurso del ala «kirchnerista», como lo bautiza la prensa, de este sector de piqueteros, o la proclama aprobada bajo el título «La hora de los pueblos», no puede ser del agrado, por caso, del ministro de Economía, Roberto Lavagna, habida cuenta que se lo cuestiona así como la manera que se relaciona con el FMI.
Además, el gobierno quiso decir, con credibilidad escasa, que «Kirchner no le da letra» a los piqueteros amigos.
Es que en el plenario se habló con escasas gentilezas del ex gobernador bonaerense Eduardo Duhalde. Este y Kirchner mantienen una «guerra silenciosa» de palabras y algunos actos del caudillo hacen temer por la gobernabilidad dada su influencia sobre un vasto sector de legisladores nacionales.
Como por eso de a Dios rogando y con el mazo dando, un sector de los «duros» (este espacio reconoce variadas tendencias) copó otra vez la boletería del Ferrocarril Roca (que comunica con la zona sur) y como no se podían expender los tiques correspondientes, el pasaje viajó gratuitamente.
Otro grupo, a la vez, bloqueó por varias horas los puentes Pueyrredón y Nicolás Avellaneda y solo se levantó la medida como gesto de conciliación con la reunión que se llevaría minutos más tarde.
Del encuentro en el ministerio de Trabajo no estuvo el referente del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, Raúl Castells, que es el sector que encabezó la toma de locales de la casa de comidas rápida McDonald’s, así como días antes lo hizo en la sede de la petrolera Repsol-YPF.
En el plenario de los amigos del gobierno, se relacionó a Castells con Duhalde, asunto que obligó al ministro del Interior, Aníbal Fernández a negar que esa sea la apreciación del Presidente.
Ãl ministro reiteró que no es propósito oficial reprimir las protestas. Con todo reclamó la acción de la Justicia para controlar los ataques a la propiedad privada. «Que los sancione como corresponde. ¿Por qué no lo hacen? ¿Cuándo se vio que el gobierno obstaculice la acción de la Justicia?», planteó el ministro.
«El gobierno no va a reprimir, en función de evitar males mayores. Va a atacar la causa. Queremos que la sociedad comprenda esto. La solución es un poco más larga pero la solución es definitiva, sin sangre, sin heridos y sin muertos», indicó saliendo al paso a exigencias de la derecha por mano firme.
¿Y que dice Castells? Afirma que tiene «el consenso de una franja de esta sociedad» y que hay «otra parte de la sociedad que no le importa nada. Hay 5.000.000 de personas sin trabajo y que la pasan muy mal y nadie las atiende».
Con relación a la denuncia que le hará la compañía McDonald’s por la toma del viernes último, manifestó que es «un honor que la mayor empresa multinacional nos denuncie por pedir leche en polvo».
«Elegimos los edificios de McDonald´s ya que tenemos un problema por las muertes (por desnutrición de niños) en Tucumán», y además porque «las empresas extranjeras son también responsables de lo que pasa en la Argentina.
Esa plata es nuestra y se la llevan de acá», agregó el piquetero.
«Nosotros hacemos esto porque después de 33 años de militancia socialista sabemos que podemos seguir luchando, soy un militante popular que defiendo los intereses de la gente», dijo Castells.
«El problema es que necesitamos que alguien atienda a la gente, a los chicos que mueren por desnutrición, lo que nosotros estamos planteando es una sociedad más justa y porque decimos estas cosas nos quieren llevar presos», respondió a colación de por qué realiza estos actos violentos.
«Cuando tenemos uno de los países que más producen el mundo, tenemos 17.000 muertes por año de niños menores de 5 años», subrayó en un programa de TV.
La semana viene densa. Los ocupantes de los puentes Pueyrredón y Avellaneda, la corriente piquetera Aníbal Verón, sostiene que el gobierno no ha cumplido con la investigación de los responsables políticos del crimen de dos militantes de ese sector así casi dos años atrás.
El viernes y sábado, relacionado con la «masacre de Avellaneda» en su segundo aniversario habrá cortes de puentes y un amplio espectro de entidades y partidos de izquierda marcharán luego hacia Plaza de Mayo.
¿Responsables políticos? Si los hubo, alcanzaría a Duhalde o al gobernador Felipe Solá. En medio de los tironeos políticos la demanda asume contornos especiales. Días tensos. *
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