El presidente cubano sugirió a Bush que no intente "aventuras locas"

Cuba preparada para rechazar invasión de EEUU

Castro advirtió sobre las consecuencias de una crisis bélica entre ambos países que «podrían destrozar el acuerdo migratorio, podrían provocar éxodos masivos que no estaríamos en condiciones de impedir, podrían provocar una guerra total entre jóvenes soldados norteamericanos y el pueblo de Cuba», afirmó.

Ante 200 mil habaneros, según cifras oficiales, Castro presidió una «Tribuna Abierta» en rechazo al endurecimiento norteamericano del bloqueo contra la isla y un reciente informe del Departamento de Estado que ubicó al país entre los que promueven el «tráfico de personas y el turismo sexual».

El presidente caribeño, que calificó de «infame» el informe estadounidense, insistió durante su discurso, de 35 minutos, en el peligro de una confrontación con Estados Unidos alentada por las ambiciones releccionistas del presidente norteamericano George W. Bush.

«Ante una invasión del país, mi ausencia física por causas naturales o de otra índole no haría el menor daño a nuestra capacidad de lucha», dijo.

Afirmó que «en cada soldado hay un comandante en jefe potencial» y recordó que «en determinada situación cada hombre puede llegar a ser su propio comandante en jefe».

Vestido con su tradicional uniforme militar, Castro leyó una «Segunda epístola» dirigida a Bush que sigue a la que, ante un millón de cubanos, le dirigió el 14 de junio titulada «proclama de un adversario al gobierno de Estados Unidos».

Castro, de 77 años, rechazó la entrada en vigor el 30 de junio de medidas de Washington que endurecen el bloqueo e incluyen severas restricciones, entre ellas limitar a una vez cada tres años viajes de cubano norteamericanos a la isla.

Las medidas concretan las recomendaciones de una «Comisión para una Cuba libre» creada por Bush para acelerar cambios políticos en la isla que dispuso fondos por 59 millones de dólares con ese fin para los próximos dos años.

«Prohibir a los cubanos residentes, nacionalizados o no, visitar a sus familiares es de una crueldad incalificable», dijo Castro, quien aseguró que «no pocos» integrantes de esa comunidad están pensando en «promover un voto castigo» contra Bush en noviembre.

El gobernante atribuyó a «razones estrictamente electorales» las nuevas medidas que, dijo, «repugnan a la opinión pública mundial y a la inmensa de Estados Unidos».

Castro sugirió a Bush que no intente «aventuras locas» contra la isla, donde lo aguardan más de 200 mil oficiales y jefes bien preparados «y una enorme masa de combatientes».

«Puedo asegurarle que usted jamás ganaría esa guerra», advirtió el jefe de Estado Cubano.

«Usted no se va a llenar de gloria con una acción militar contra nuestro país. Nuestro pueblo no renunciará jamás a su independencia», sostuvo Castro en su carta a Bush.

Asimismo el presidente cubano desestimó que Washington pueda impedir un cambio ordenado de la conducción del país en caso de la ausencia de Castro.

Por otra parte, Castro ofreció a Washington un programa de asistencia médica gratuita para 3.000 estadounidenses pobres en cinco años, igual cifra que las víctimas de los atentados contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001.

El multitudinario acto se realizó de espaldas a la Sección de Intereses norteamericana en la isla. Desde un edificio cercano a la Tribuna se destacó un gigantesco lienzo que representó al presidente estadounidense caricaturizado con un bigote estilo Adolfo Hitler.

Las «Tribunas Abiertas» son masivas manifestaciones artístico políticas que comenzaron a celebrarse en 1999 a raíz de caso del niño «balsero» Elián González y que desde entonces La Habana convoca periódicamente en distintos puntos del país.

Inusualmente, el trovador cubano Silvio Rodríguez participó en la Tribuna y precedió al gobernante cubano entonando su popular canción «Sueño con serpientes». *

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