Una tragedia minera

Mientras estos dimes y diretes cubre muchos espacios, Kirchner tiene otros problemas, de fuste, como el drama de la mina de carbón de Río Turbio cuyas galerías se incendiaron y ya son seis las víctimas fatales de la tragedia. Y las esperanzas de hallar con vida a los otros mineros aprisionados es cada vez menor.

A la mina, en su provincia natal, Santa Cruz, viajó Kirchner para seguir de cerca las difíciles tareas de rescate de ocho que permanecen desaparecidos en un sector de la mina donde el lunes por la noche se produjo un incendio y derrumbe.

Los brigadistas que trabajan en las tareas de rescate, todos ellos mineros y conocedores del yacimiento, entraron a la mina por un chiflón  una galería de ventilación  y avanzaron varios kilómetros, ya que se había despejado en gran medida el humo generado por el incendio que causó la tragedia. Avanzaron rápido, primero en vehículos y luego a pie.

Los empleados de las minas no volverán al trabajo hasta que la Justicia Federal determine quiénes deben hacerse cargo de la tragedia.

En tanto, diez de los trabajadores que pudieron salir de la mina fueron internados en el Hospital zonal y evolucionan favorablemente.

Cuarenta y tres de los mineros que se encontraban en el momento del estallido del grisú en el interior de la mina, lograron escapar caminando y agarrándose de las manos. Antes habían intentado huir en un camión, pero el conductor terminó chocando contra una columna a causa del intenso humo, que no permitía ver nada.

Otro asunto mayor que el debate político es el saldo de cuatro piqueteros heridos durante una manifestación de uno de los nucleamientos más duros, el Movimiento de Jubilados y Desocupados, que orienta Raúl Castells. Es la primera vez que bajo Kirchner ocurre un incidente de esta naturaleza. Castells protagonizó estas semanas movilizaciones frente a la petrolera Reposl-YPF donde hubo violencia. *

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