Los escándalos del premier israelí
El primer ministro israelí Ariel Sharon, que se libró ayer martes de ser inculpado en un caso de corrupción, está implicado desde principios del año pasado en dos escándalos.
El primer caso, que el asesor jurídico del gobierno y fiscal general Menahem Mazuz decidió cerrar definitivamente el martes, es conocido como «la isla griega».
Sharon era sospechoso de haber aceptado un soborno a finales de los años 1990 de parte de un empresario israelí, por intermediario de su hijo menor Gilad cuando era ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno de Benjamin Netanyahu.
El 21 de enero, este empresario, David Appel, fue inculpado, pero en su veredicto el tribunal no precisaba si Sharon había aceptado el soborno. El fiscal afirmó que Sharon sabía que su hijo «podría sacar provecho de sus relaciones con David Appel».
Según el acta de inculpación de Appel, éste intentó sobornar en 1998 a Sharon tratando de comprar su apoyo político para promover un proyecto turístico en la isla griega Patroklos y prometiendo ayuda «logística» para las elecciones primarias del Likud, el gran partido de derecha israelí al que pertenece el actual primer ministro.
Según afirmó el martes Mazuz, «las pruebas acumuladas eran insuficientes para llevar a cabo una inculpación». «Después de un examen escrupuloso punto por punto, no se encontró la mínima prueba de corrupción en el caso de la isla griega», añadió. Sharon está implicado en otro caso relacionado con la financiación de su campaña de 1999. Se trata de un «préstamo» de 1,5 millones de dólares que recibió del empresario sudafricano Cyril Kern, al que califica de «amigo personal». En este caso, está implicado otro de sus hijos: Omri.
Al parecer, este dinero se utilizó para reembolsar contribuciones ilegales para la campaña de Sharon durante la elección de 1999 a la jefatura del Likud. El primer ministro rechazó estas acusaciones de corrupción calificándolas de «calumnias despreciables», pero no entró en detalles sobre el fondo de la cuestión. Por su parte, Kern aseguró que ese préstamo no era político sino que iba destinado a la granja familiar de los Sharon, que en ese momento atravesaba serias dificultades financieras.
La policía interrogó en varias ocasiones a Sharon y sus dos hijos durante las investigaciones sobre esos dos casos, que empañaron considerablemente la imagen del primer ministro ante su opinión pública. *
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