Crisis política en Israel

La crisis política en Israel puso en evidencia la rivalidad, cercana al odio, que existe entre los dos miembros de la coalición gubernamental saliente, el partido ultraortodoxo Shass y el laico de izquierda Meretz, que finalmente mordió el polvo.

El Shass, acrónimo del Consejo de Sabios de la Tora, instancia suprema de ese partido que representa a los judíos sefardíes (orientales), salió victorioso de la batalla que obligó a la dimisión de los tres ministros del Meretz, presentada la noche del miércoles para salvar al gobierno del primer ministro, Ehud Barak, y su política favorable a la paz.

El partido Shass, referencia de cientos de miles de judíos que respetan estrictamente la tradición religiosa judía, cuestionaba en particular al ministro de Educación, Yossi Sarid, jefe de fila del Meretz. La renuncia de Sarid y de los otros dos ministros será efectiva la noche del viernes.

La rivalidad entre el Shass, el tercer partido más importante del Estado hebreo con 17 escaños en el Parlamento (Knesset) y Sarid, cuyo partido cuenta con 10 diputados, quedó en evidencia en los últimos meses con amenazas de violencia. En marzo, el jefe espiritual del Shass, el rabino Ovadia Yossef, llegó a decir que Sarid merecía «desaparecer de la faz de la Tierra». Ese comunicado dio lugar a una investigación contra el jefe sefardí por «incitación a la violencia». Sarid, cuyo partido se opone a la construcción de colonias judías en los territorios ocupados y está a favor de la creación de un Estado palestino, había irritado más aun al rabino Yossef cuando propuso que el texto de un poeta palestino sea estudiado por escolares.

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