El Consejo de Seguridad no menciona en su declaración la Constitución provisional iraquí

Kurdos resisten resolución de ONU

«Después de la adopción de la resolución 1546 en el Consejo de Seguridad, estamos examinando su contenido y una vez que hayamos debatido con los diversos partidos políticos kurdos, nosotros los kurdos daremos a conocer nuestra posición», afirmó Barzani, en unas declaraciones publicadas el jueves en el diario del PDK, Al-Taaji.

La Constitución provisional adoptada en marzo por el Consejo de gobierno transitorio iraquí contiene una declaración de derechos, prevé una cuota de mujeres en el futuro parlamento y convierte a Irak en un Estado federal, lo que constituye una de las principales reivindicaciones de los kurdos.

Varios responsables kurdos afirmaron el miércoles que estaban decepcionados porque no se hacía referencia a ese texto en la resolución 1546, adoptada el martes por unanimidad en el Consejo de Seguridad.

Los dignatarios religiosos chiítas se oponen tajantemente a la Constitución provisional porque no estipula que el Islam es la única fuente de legislación y concede a los kurdos un derecho de veto en el referéndum que se celebrará para la adopción de la Carta Magna definitiva.

«El pueblo kurdo no renunciará a su reivindicación de federalismo mencionada en la Constitución provisional, ni a sus derechos legítimos, y nadie tiene derecho de jugar con el destino de los kurdos ni de imponer su voluntad al pueblo kurdo», afirmó el Parlamento de Erbil (norte), feudo del PDK.

«Es una línea roja que no se debe cruzar. La Constitución provisional, pese a sus carencias, fue aceptada por el pueblo kurdo que ha escogido formar parte de un Irak unido, democrático, federal y parlamentario», agregó el Parlamento en un comunicado publicado en el periódico.

El primer ministro iraquí, Iyad Allawi, negó ayer jueves que haya desavenencias con los kurdos. «No habrá ningún problema sobre esta cuestión. El problema está resuelto», dijo a un grupo de periodistas en Bagdad.

El secretario de la oficina política del PDK, Fazel Mirani, anunció que «los diputados de la Asamblea Nacional (el parlamento del Kurdistán iraquí) se reunirán durante las próximas 48 horas para estudiar la nueva resolución del Consejo de seguridad (…) y luego se hará pública la posición oficial de los kurdos».

Mientras tanto, seis personas murieron ayer y otras 30 resultaron heridas en duros combates entre la guerrilla chiíta y la policía iraquí en Najaf, sur de Irak, mientras que 12.000 ex empleados públicos del Partido Baaz del derrocado gobierno de Saddam Hussein serán reincorporados a sus funciones. En Najaf, ciudad santa chiíta ubicada a 160 kilómetros al sur de Bagdad, por la madrugada combatientes que responden al clérigo radical chiíta Moqtada Sadr repelieron con fuego un operativo de la policía iraquí que controla la ciudad.

Fuentes médicas informaron que la operación policial contra los hombres del Ejército de Mehdi, la milicia de Sadr, se realizó en el gran cementerio chiíta de la ciudad donde se refugian desde hace semanas los rebeldes chiítas.

El 4 de junio los milicianos habían cesado de operar en Najaf y en la vecina Kufa en el ámbito de una tregua con las tropas estadounidenses, que se retiraron de la zona de fuego y dejaron el control de la seguridad en el centro de la ciudad a la policía iraquí.

En tanto, el gobierno anunció que unos 12.000 ex miembros del disuelto Partido Baaz de Hussein, en su mayoría docentes, serán reintegrados en la función pública luego de haber sido expulsados el año pasado, tras la caída de Saddam.

La depuración de la función pública había estado a cargo del ex banquero Ahmed Chalabi, hasta hace pocas semanas candidato del Pentágono a la presidencia de Irak.

«El comité expulsó a 30.000 personas y decidimos reintegrar a 12.000 que habían apelado esa decisión», dijo Mithal Alloussi, director del Comité de Depuración del Partido Baaz.

El cese de relaciones entre Washington y su ex protegido Chalabi el mes pasado provocó la detención de la política contra los empleados públicos del gobierno de Saddam Hussein.

En tanto en Amara, 365 kilómetros al sur de Bagdad, un niño de 12 años murió y cinco de sus familiares resultaron heridos en la noche del miércoles al caer en el jardín de una casa un disparo de mortero.

La cadena televisiva Al Arabiya informó que continúan en manos de sus captores cuatro de los siete trabajadores turcos secuestrados el miércoles por el grupo «Escuadrones de la Jihad». *

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